Conectarse

Recuperar mi contraseña





Últimos temas
» » Registro de PB
Vie Mayo 11, 2012 9:47 pm por Aaron J. Jones

» » Registro de Nombre y Apellido
Vie Mayo 11, 2012 9:47 pm por Aaron J. Jones

» » Registro de Grupo
Vie Mayo 11, 2012 9:37 pm por Aaron J. Jones

» » Registro de Voz
Vie Mayo 11, 2012 9:36 pm por Aaron J. Jones

» Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Lun Feb 27, 2012 7:32 pm por Christine E. Willer

» Anuncio N°4: Primera Limpieza del Foro
Dom Feb 26, 2012 9:56 pm por Cameron L. Abrams

» Step-sister...I'm looking for you, now! {0/1}
Mar Feb 21, 2012 12:20 pm por Bambi S. Marsden

» Y PERRY? / BUSCANDO A NEMO! (1/3) {and more}
Mar Feb 21, 2012 12:07 pm por Bambi S. Marsden

» Conociendo...nos....[ Jack & Tom]
Lun Feb 20, 2012 4:29 pm por Tom McHale

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 25 el Lun Ene 23, 2012 3:46 pm.








Image and video hosting by TinyPic






Image and video hosting by TinyPicUniversité FourvièreLonelyHeartsClubFinite IncantatemImage and video hosting by TinyPicCzenE4.pngSecrets of hogwartsBSRol Anatomia de GreyWorlds Collide: The AftermathImage and video hosting by TinyPicLive Your DreamRXJ DarkRomanceImage and video hosting by TinyPicImage and video hosting by TinyPicTeatro de los vampirosTwilight MoonNew York LivePhotobucketHogwarts Night RPGLa Galia del LirioInternado Convetry Foro RolPhotobucket This is my destinyRUN AWAY RPGSleeping BeauttyPanem GamesForo rol Life you think you hadAshley


Glee Second Generation por Jude D. Hudson & Kirsten St. James, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported


AGRADECEMOS A:
Glee Argentina
Google Images
Tumblr
Wiki Glee
A Thousand Fireflies

Entre pasillos {Jeremie

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Brandon P. Abrams el Mar Ene 24, 2012 6:12 pm

Había finalizado la clase de historia apenas unos segundos antes de que sonara el timbre. Sin embargo, Brandon se vio obligado a quedarse unos minutos más de los que debería, pues el profesor estaba bastante disgustado con la actitud que últimamente estaba tomando con respecto a sus clases. ¿Qué le estaba diciendo? Lo mismo de todos los días… Que estaba distraído, que se pasaba la mayor parte de la hora mirando a las musarañas y que parecía que se esforzaba en no seguir la clase. Efectivamente, eso era lo que hacía. Sabía que era bastante capaz de mantener la atención durante horas sin cansarse, pero no quería. Y cuando uno no está por la labor, de nada sirve que te intenten obligar. Menos un profesor. Asintió varias veces siguiéndole la corriente, porque lo cierto es que no le estaba escuchando, ya se sabía aquél discurso de memoria. Siempre le amenazaba con llamar a sus padres para hablar de su actitud y nunca lo hacía, porque siempre le daba una segunda oportunidad. Aún así ya debía ir por la sexta o la séptima. O más.

Cuando dio por finalizada la mini reunión improvisada, salió de clase sin volver la vista hacia atrás. Como siempre, se quedaba de los últimos. Caminó hasta el pasillo de las taquillas apresuradamente, tenía ganas de irse a casa. Localizó rápidamente su taquilla y la abrió, introduciendo todos los libros en su interior, pues no tenía intención alguna de usarlos al menos aquella tarde. Estaba por cerrarla cuando, a lo lejos, escuchó una voz que le resultó bastante conocida. ¿Qué hostias? Reconocería la voz en cualquier lugar. Echó un poco la cabeza hacia atrás para asegurarse de que se trataba de él, aunque sabía que no se equivocaba. No cerró aún la taquilla, simplemente se limitó a verle de reojo oculto tras ésta. Bien, había llegado el momento.

La cerró cuidadosamente, tratando de no hacer ruido para que no se diese cuenta aún de su presencia y se acercó por detrás. Al estar lo suficientemente cerca se apoyó en las taquillas, en la parte que él no veía pues estaba oculto tras la suya, que estaba abierta. Echó una mano hacia delante y se la cerró de golpe, con intención únicamente de asustarle. Agradeció que en esos momentos no quedase casi nadie en el instituto, pues así el pasillo se hallaba desierto y sería más fácil molestarle sin que nadie saliese en su defensa.



Brandon Peter Abrams Pierce

Brandon P. Abrams

Mensajes : 92
Fecha de inscripción : 24/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Jeremie O. Evans el Jue Ene 26, 2012 1:22 pm

La clase de química había sido un suplicio, como siempre. Demasiados nombres y aun peor, demasiados simbolitos. Aun no se había aprendido ni la mitad de ellos. Por no decir que había prestado menos que poca atención. La química era algo que le traía totalmente sin cuidado. No sabía que iba a estudiar, pero química te juraría que no. Nada más sonar el timbre, había recogido con su parsimonia habitual. Se había puesto mejor el jersey al salir de la clase y nada más llegar a su taquilla, se empezó a recolocar el flequillo que había resultado su única manera de entretenimiento en clase. << A un lado, al otro… >> y finalmente lo había despuntado a todas partes. Pero antes de eso se había colocado unos pequeños auriculares. Mann Gegen Mann, de los míticos alemanes de Rammstein. Hasta ellos habían hecho una canción y hasta videoclip de la homosexualidad. Le gustaba lo que decía. Sí, entendía el alemán. Las lenguas, lo único que se le daba bien en este mundo, a parte del bajo o cantar… pero bueno, “algo útil” como decían sus profesores. Canturreaba por lo bajo, en un conjunto de letras inconexas. A su vez, sus manos se deslizaban rápidas y certeras por su pelo, dejándolo como a él le gustaba. A todo esto, se estaba mirando en el espejo que había puesto en su taquilla. Poco chicos lo hacían, pero a él le importaba como estuviera su flequillo; y no es que los tíos se tomaran muy bien ver a otro tío repeinándose en los aseos.

A su vez estaba haciendo tiempo para ver si veía a cierto chico, a un jugador de los Titans. A Charles. Para irse tenía que pasar por delante de su taquilla, y no se iría de allí hasta tener una panorámica de su cuerpo, o al menos de su trasero. Se sonrió a sí mismo al ver que su pelo ya tenía la forma deseada. Entonces, y solo entonces, comenzó a meter sus libros en la taquilla y a sacar los que le hicieran falta para meterlos en la mochila y llevárselos a casa. A ver, tenía un control de mates esa misma semana. No sabía ni por dónde empezar a cogerlo, así que lo dejó allí. << Ni voy a abrirlo en casa, ¡¿para qué cargar con más peso? >> pensó encogiéndose de hombros. Observó también las demás asignaturas de ciencias con cierto reproche. De pequeño le habían gustado, pero al crecer habían perdido todo el color. Eran tan terriblemente impersonales. No influía para nada lo que de verdad importaba: los sentimientos, los ideales. La ciencia te decía cosas como "Es así, no hay objeciones, si no te gusta, te jodes". Por no decir, que desde el punto de vista científico las cosas solo podían ser una cosa. Era confuso, inhumano. Y en su cabeza no tenía sentido. Por no decir, que eran aburridas. Agarró un libro de lectura en francés para la asignatura y la metió en su mochila, pero no se echó esta al hombro, si no que la dejó en el suelo. No había dejado de mirar en la otra dirección esperando a que Charles pareciera en cualquier momento. O tal vez, cierto sexy teacher.

Entonces su móvil comenzó a sonar, cambiando la canción de sus oídos a una de Nirvana. El cambio no le molestó, pero sí el volumen. Se quitó los cascos y acercó el apartado a su oreja. —¿Si? Oh, mamá. ¿Qué? No, esta tarde ya os dije que iba a ir a comprar un par de libros y alguna cosa más a esa tienda del centro.—dijo escindiendo el nombre de esa tienda, no fuera que algún idiota le tachara también de friki.—No… Sí. Bueno… sí, mamá, sí, a cenar sí que iré. Tal vez algo tarde… no te preocupes. Se usar yo solo el microondas.—añadió con una sonrisa. La voz no estaba especialmente elevada, pues aunque muchos de los tíos del instituto le hubieran dicho un par de veces “Tío, tu madre está buenísima, ¿seguro que es tu madre?” no estaba especialmente bien considerado eso de hablar con tu madre allí dentro, ni si quiera por móvil. Colgó y al momento las últimas notas de la canción sonaron y otra de D.R.U.G.S. la sustituyó. ¿Música actual él? Já. Lo más nuevo que tenía era del año 2010 o un par de añitos más. Se miró una última vez en el espejo, descendiendo que estaba perdiendo el tiempo y que ya le vería al día siguiente, cuando la taquilla se cerró de golpe, a centímetros de su cara. Decir que dio un bote hacia atrás sería quedarse corto, probablemente triplicó su mejor marca en salto de longitud. << ¡Pero, ¿Qué coño?! >> pensó mientras notaba su corazón a mil. Lo único bueno, es que no había chillado. Y sus ojos entonces se dirigieron a su taquilla y a la mano que allí había, y finalmente a la cara de quien le pertenecía: Brandon. Ese macizo demonio con cara de ángel, pero que bien capullo había resultado. Se lo follaría sin pensarlo, pero sin que pronunciara una sola palabra en toda la noche. Le dedicó una mirada de odio profundo, pero no le dio la satisfacción de si quiera insultarlo. Se acercó a donde estaba, dispuesto a coger su mochila a irse del instituto. Los pasillo estaban ya prácticamente desiertos, era una presa demasiado fácil.



Jeremie Oliver Evans
I'm not like them but I can pretend. The sun Is gone but I have a light. The day is done but I'm having fun. I think I'm dumb or maybe just happy. My heart is broke but I have some glue, help me inhale bend mend it with you.

¿Vamos ahí atras... y...?:

Jeremie O. Evans

Mensajes : 46
Fecha de inscripción : 22/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Brandon P. Abrams el Jue Ene 26, 2012 4:24 pm

Mantuvo su misma pose, apoyado de costado sobre las taquillas, con los brazos cruzados sobre su pecho y con la mirada fija en el chico que tenía frente a sí. A veces detestaba esa incapacidad que tenía para controlar su mirada, aunque lo cierto era que cuando lo tenía delante era difícil no mantener sus cinco sentidos puestos en él, acaparaba toda su atención, lo sabía, y eso le disgustaba... aún peor, le aterraba. No podía evitar el pensar qué pasaría si el instituto no estuviera tan desierto como estaba. ¿Cómo habrían reaccionado sus compañeros de equipo ante semejante forma de actuar sobre su persona? Aunque eso realmente no era un problema, pero él era demasiado paranoico. Sabía de sobra que si existiese una asignatura denominada "fingir ser quién en realidad no eres", se llevaría un 10. Uno de tantos que podría llevar a sus espaldas si no se hubiera empeñado en empezar a suspender asignaturas, simplemente por el hecho de aparentar para mantener su dichosa popularidad en el instituto. Se esforzaba demasiado por intentar ser quién en realidad no era, simplemente para encajar y no estar en el punto de mira de la gente.

No obstante, y a pesar de saber que no corría la más mínima sospecha entre su círculo de amistades, no podía evitar sentir miedo. Su vida podría dar un giro de 360 grados si la gente se enterase realmente de sus intenciones. No sabía cuánto tiempo más podría disimular ante todos sin cometer un fallo. Fallar... eso no le estaba permitido. Él no podía permitirse esos lujos. Daba gracias a Dios que gozaba de una gran fuerza de voluntad, y sobre todo, tenía autocontrol sobre su persona. De lo contrario, no sabría qué había pasado. Y menos aún en esos momentos... estaban solos, en el instituto... ¿Qué mejor momento que ese para intentar violarle contra las taquillas?... Negó rápidamente con la cabeza, como si ese hecho fuese a cambiar lo que unos minutos antes había estado pensando. Inconscientemente giró su cabeza y clavó la mirada en el suelo. "Eres un imbécil", se dijo a sí mismo. Tomó aire tratando de disimular su comportamiento, como siempre para él las apariencias eran lo primero.. - ¿Qué? ¿Te ha comido la lengua el gato? - ¿Y por qué no puedo comértela yo? ... Dios no. PARA., deja de pensar en esas estupideces. No sabía si quiera cómo era capaz de permitirse esos pensamientos.

Empezaba a ponerse nervioso y eso no le gustaba. Desearía en esos instantes que la tierra le tragase aún a pesar de que el chico no podía leer sus pensamientos, igualmente se sentía muy avergonzado. Se arrepentía de haber iniciado el contacto, pero ahora no podía echarse atrás. Lo siguió con la mirada mientras trataba de averiguar las intenciones del chico. Probablemente ahora que se había dado cuenta de su presencia querría largarse rápidamente. Sin embargo, Brandon anticipó sus movimientos y echó un par de pasos hacia delante, tomó un poco de aire y le dio un empujón con su propio cuerpo, obligándolo a darse la vuelta y apoyar su espalda contra las taquillas. - ¿Por qué tanta prisa? No nos ha dado tiempo de hablar tan si quiera un poco. - Ladeó su cabeza y esbozó una sonrisa algo maliciosa. Era demasiado el control que en esos momentos debía tener, sobre todo por la proximidad que ambos cuerpos tenían en ese preciso momento. No se apartó ¿para qué? ¡Nadie iba a verlo! Tendría que ¿aprovecharse de la situación? ¿Por qué no?...Con la duda que le recorría por dentro pero aparentando seguridad al exterior se adelantó otro paso, limitando mucho más el espacio que entre ambos había, bloqueando la posible huida del joven. Ahora si que no tendría escapatoria. Le hablaría sí o sí. Por las buenas, o por las malas.



Brandon Peter Abrams Pierce

Brandon P. Abrams

Mensajes : 92
Fecha de inscripción : 24/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Jeremie O. Evans el Vie Ene 27, 2012 12:24 pm

<< Oh, Dios, que original. >> pensó con sarcasmo. La lengua el gato. Sí, bueno, pues él era el gato en ese juego, y Jer el pobre ratón. Ya veríamos si no pasaba como en Tom y Jerry, y él se salía con la suya dejando a un gato malherido. O aun mejor, como en Rasca y Pica. Cuantos años habían pasado ya, y los Simpson seguían siendo lideres en audiencia. Gráficos diferentes, voces ligeramente diferentes… pero el mismo espíritu. Sin duda alguna preferiría un Rasca y Pica menos sangriento de lo habitual, pero algo así. Claro que con solo ver los brazos de Brandon se rió de sí mismo por haberlo si quiera pensado. Con un puñetazo simplemente podía hacerle verdadero daño. Probablemente romperle una costilla y todo; la nariz más que seguro, la cabeza… bueno, si se esforzaba seguro que sí. Vamos, que con que el jugador moviera dos músculos, Jer podría quedarse en el suelo hecho un ovillo de dolor. Así que mejor seguirle el rollo un rato, hasta que se cansase. Eso siempre funcionaba. Realmente, siendo amigo de el capitán del equipo, esperaba mejor trato entre los deportistas… pero bueno, parecía que daba igual, era del Glee Club y le iban a joder igual por ello. Y el rubio que tenía delante parecía divertirse con ello más que el resto. Le lanzó una mirada desafiante sin apenas darse cuenta, pero cuando estaba a punto de agacharse a por su mochila, el chico le empujó.

No fue lo suficientemente brusco como para tirarlo al suelo, pero tenía la contundencia y fuerza necesarias para que quedara con las taquillas a la espalda y el jugador al otro lado. Recordaba un par de situaciones bastante incomodas con un gran parecido. No había salido bien parado de ninguna de ellas. Las mejores con un granizado por encima, otras sin algún trabajo, con un libro “tuneado”, despeinado o simplemente ridiculizado. Porque eso hacían, dejar a otros en ridículo para quedar mejor ante la fauna del instituto. Pero, ¿por qué molestarle si no quedaba nadie? Solo podría ser mala leche de verdad. Y entonces no tenía claro dónde estaba la línea de los permitido, y lo que le haría. Si no era para ganar prestigio, podría pasarse mucho. Y aun así, sus ojos de homosexual frente a un tío bueno se pusieron a analizarlo centímetro a centímetro. Desde sus músculos fuertes bajo la camiseta, a esa típica cara de americano apuesto, de chico bueno que no le iba a juego; esos labios finos, y en especial a los ojos claros y hermosos que tenía. Era un chico tan guapo que no sabía para que necesitaba el estatus social de jugador o un menos el de abusón. Podría tener a todas las chicas… y sin embargo se dedicaba a molestarle. Le gustaba su pelo, de un rubio miel muy bonito; se peguntó si sería suave al tacto, pues brillante ya era. Pero se quitó la idea de la cabeza en seguida. Como que iba a dejarle tocárselo. Su cuerpo hormonal de adolescente gay confundido le hacía sentirse atraído por él, pero su cabeza de chico “listo” con alma de rockero le decía que era uno de esos “tíos” estereotipado que nunca sería más que una marioneta de la sociedad. El típico chico apuesto, el héroe de las películas de Hollywood.

Sinceramente, no pensaba dirigirle la palabra; era más listo que eso. Pero entonces él volvió a hablar y acortó las distancias. Si aquello era una prueba, estaba empezando a pensar en que no ganaría. Tal vez estaban los demás del equipo escondidos, esperando para ver si el niño además de “Gleek” era gay. Pero la cuestión es que ver sus labios tan cerca le mareó levemente. Pero entonces recordó todo lo que le había hecho y recobró su poca confianza. No iba a dejar que se lo comieran con patatas por nada, que le fastidiasen y se metieran con él. Era verdad, no habían testigos allí, no le darían una paliza sin espectadores. ¿Para qué, verdad?—¿Vas a besarme si no lo hago, Abrams?—preguntó con un tono entre aburrido y directo a la yugular; haciendo el gesto de un beso con los labios. A él le importaba poco que le insultasen con la palabra “marica”, pero a los jugadores era lo que más les molestaba. No sabía con certeza por qué había dicho eso. Tal vez lo estuviera poniendo a prueba, o solo trataba de picarle, o de cavarse su propia tumba. La cuestión es que eso acababa de salir de sus labios y se esperaba cualquier cosa por parte del jugador: un puñetazo, un chillido, una broma a juego, otro puñetazo. Pero en el fondo el daba igual; Brandon siempre le estaba molestando; a peor no podía ir. De eso estaba seguro. O tal vez no. Pero bueno, era lo mejor que podía hacer.



Jeremie Oliver Evans
I'm not like them but I can pretend. The sun Is gone but I have a light. The day is done but I'm having fun. I think I'm dumb or maybe just happy. My heart is broke but I have some glue, help me inhale bend mend it with you.

¿Vamos ahí atras... y...?:

Jeremie O. Evans

Mensajes : 46
Fecha de inscripción : 22/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Brandon P. Abrams el Vie Ene 27, 2012 3:05 pm

Apenas podía mantener su respiración correcta al encontrarse tan próximo al cuerpo contrario. Sus ojos inconscientemente se deslizaban hacia abajo, estudiando con bastante interés todas y cada una de las partes de su cuerpo. Es como si quisiera trazarse un mapa exacto con la ubicación de cada órgano de su ser, como si quisiera tomar una fotografía de su cuerpo para no olvidarlo, pues tenía demasiado seguro que una situación así no volvería a repetirse con tanta facilidad. A partir de ahora, guardaría mucho más cuidado al caminar por los pasillos, y cuando Brandon entrase en su ángulo de visión, probablemente haría lo que fuese por apartarse. Nunca lo había tenido tan cerca y mucho menos como lo tenía ahora, a un solo paso de juntar su cuerpo con el suyo. Debía añadir que la tentación era demasiado grande, y que debía considerarse masoca o algo similar, ya que a pesar de estar sufriendo por mantener arriba su autocontrol, no le apetecía en absoluto apartarse de él. Es más, daría lo que fuera por tener esa cara dura que algunos tenían y conseguir dar ese paso que los separaba.

Al cabo de un rato de dio cuenta de que había sido demasiado prolongado el tiempo que había estado mirándole y apartó apenas los ojos hacia las taquillas. Como siguiera por aquella dirección no tardaría en darse cuenta de sus intenciones, y seguramente no le gustarían. Brandon, como siempre, presuponía lo que otras personas pensaban de él y de las situaciones que le rodeaban, y por ello había muchas cosas que se negaba a realizar, por el simple hecho de "anticipar" lo que iba a ocurrir. Nunca sabría si estaría en lo cierto o no, pues en pocas ocasiones se arriesgaba, por miedo al fracaso, o más bien, por miedo al qué dirán. Era un cobarde y no podía evitarlo. Empezaba a ponerse de los nervios, esta vez porque el chico aún no había cruzado con él ni una mísera palabra. ¿Tendría que empezar a hacer un uso mayor de la fuerza para obligarle a hablar o qué pasaba? Él no era así, no entendía aún como permitía que la situación se le escapase de las manos. Era pacífico, un ser que huye de cualquier cosa que se asemeje a una pelea... y sin embargo, con él no conseguía comportarse de esa forma dulce que era. Alteraba hasta cada pequeña parte de su ser y en cierto modo, lo odiaba por eso. ¿Por qué tenía que ser tan condenadamente atractivo...? ¡Dios! Si no lo fuera, qué dolores de cabeza se hubiera ahorrado.

Por fin notó que abría la boca, seguramente para hablar, pero no le gustó nada lo que salió de su boca. No pudo evitar que los músculos de su cuerpo se tensaran ante esa pregunta. ¿Disimularlo? Lo intentó... ¿Lo consiguió? Esperaba que sí, de lo contrario... - Ya he conseguido que hables, Evans. Me doy por satisfecho con eso. - Esbozó una media sonrisa algo nerviosa, haciendo caso omiso de la pregunta que le había formulado. Había deseado contestarle "Sí, me muero de ganas por comerte la boca." Sin embargo, esas palabras no salieron de su boca. Ni saldrían nunca, se quedarían alojadas en su mente como simples pensamientos que trataría de borrar. Por su bien. Por el bien de Jeremie. Por el bien de todos.

Empezaba a cansarse de estar en la posición, así que apoyó una de sus manos contra las taquillas, inclinándose ligeramente hacia delante para no caer. Miró de reojo a su alrededor observando que los pasillos seguían desiertos y suspiró aliviado, podía permitirse, al menos, llegar hasta ahí. Aunque ya se arrepentiría después y vendrían las lamentaciones. Para él estaba resultando demasiado difícil estar casi cuerpo a cuerpo con el joven y no lanzarse a su cuello. Daba gracias a que él no era el típico chico que sigue sus impulsos e instintos animales, como muchas veces se había repetido lo mejor que podía pasarle era tener esa capacidad para autocontrolarse. Lo único que no podía controlar eran sus pensamientos, que daba gracias que nadie pudiera escucharlos. - Resulta bastante aburrido estar aquí contigo sin que me dirijas la palabra. - ¿En qué estúpido momento se le había pasado por la cabeza que iban a sentarse a dialogar como si fueran amigos de toda la vida? Nunca lo habían sido, y no podrían serlo. Quería ser simpático con él, tratarlo como se merecía, pero no podía, no le salía. - Y si es la única forma con la cual conseguiré que me hables, quizás debería considerarlo... - ¿Pero qué estaba diciendo? ¿Le estaba diciendo indirectamente que le daba igual besarlo? Se había quedado a cuadros con su propio comportamiento. No sabía que interpretación podría sacar el joven de todo aquello.



Brandon Peter Abrams Pierce

Brandon P. Abrams

Mensajes : 92
Fecha de inscripción : 24/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Jeremie O. Evans el Dom Ene 29, 2012 11:24 am

El señorito Evans estaba empezando a ponerse realmente nervioso. ¿Por qué lo miraba así? Parecía un león a punto de hincarle el diente a su presa… y también un violador a punto de hacer lo suyo con su víctima. Pero, claro, considerando el contexto, él se decantaba más lo primero. << Además, no se llamaría violación, sino sexo consentido. >> pensó con un atisbo de sonrisa que no se llegó a reflejar más que en una chispa en sus ojos. Ese era su mayor problema con Brandon; no podía mandarlo a la mierda y ya está. No solo porque si lo mandaba a la mierda probablemente él tendría que irse derechito al hospital; sino porque parecía que la mitad irracional de su ser no quería alejarse. Sí, su parte “idiota”, como él la llamaba, parecía divertirse y casi sentirse esperanzada con cada imbecilidad que el rubio le soltaba. Era una forma de que le hiciera caso. Retorcida, ciertamente, pero así era. Considerando que Jer era un chico enamoradizo hasta un punto enfermizo, era normal en él que eso no se notara, y que no se dejara llevar. Era un chico enamoradizo gay en el armario que se enamoraba de todo hetero buenorro que se cruzara en s camino; o sea, practica tenía la suya en reprimirse. Y también en no hacerse falsas ilusiones, tenía los pies bien puestos en la Tierra para esas cosas. Por muy sexy que fuera Brandon le era tan inalcanzable como Kurt Cobain. Él se follaría a tías y Jer se quedaría virgen toda la puta vida si seguía así; un plan perfecto.

La respuesta no era la esperada, y eso le proporcionó a su ¿atacante? Unos segundos de verdadera confusión. Su cuerpo se había tensado, pero parecía haberse controlado. La mayoría de los Titans entonces habrían saltado y empezado con une retahíla de insultos… era cuánto menos raro. Y entonces colocó su mano en las taquillas y el mayor de los Evans sintió como si sus piernas fueran a doblársele. Eso no podía ser cierto, no podía estar pasando. La posición de las insinuaciones más cliqué de la historia. Sí, todo tenía sentido y a la vez nada. De un momento a otro, seguramente cuando acabara cediendo, los jugadores del equipo saldrían de algún lugar a reírse de él y empezar su descenso a lo más hondo de la pirámide social. Sí, tenía que ser eso. Habría sido poco cuidadoso en algo, algún gesto, alguna mirada. Le habían pillado e intentaban sacarlo a la luz. Tenía que ser eso. Porque si no, quería saber que hacía ese Adonis plantado delante de él como si en cualquier momento le fuera a comer la boca, o besar el cuello. Un escalofrío le recorrió la espalda sin poder si quiera esconderlo o disimularlo. El simple hecho de imaginarle recorriendo su cuello con la boca le produjo una sensación tan placentera que se obligó a pensar en gatitos tristes para que le bajara la temperatura. Estaba necesitado. Ya se lo había dicho burlona su hermana: “Dieciocho años y aun virgen; eres un pringado”. Sí, bueno, ella se había tirado a medio instituto y era una puta; pero tenía razón, él era un maldito pringado. Un pringado gay con un tío demasiado sexy a centímetros de él.

Y antes de que pudiera apartarlo -o hacer algo peor de lo que seguro se habría acabado arrepintiendo- él volvió a abrir la boca. Su primera frase le sacó una mirada de indignación. ¡Cómo que él había querido quedarse allí a hablar con él tío que le hacía la vida imposible! ¡Y aun planteaba exigencias! Pero entonces volvió a hablar y se le heló la sangre de un momento a otro. ¿Qué estaba pasando allí exactamente? La idea del callejón sin salida del equipo entero cada vez parecía más y menos plausible. No se iban a arriesgar para saberlo de esa manera; serían más directos. Bastante más. Entonces, ¿qué cojones estaba pasando? —¿A qué juegas?—preguntó con los ojos dudosos, y la voz casi temblorosa. Le habría encantado besarle en aquel momento; o haberle soltado algo parecido a “Joder, hazme hacerte un monologo si puedes” o a saber qué… sí, quería que aquel cerdo gilipollas le besase como si no hubiera mañana. Pero ni allí, ni de esa manera. No, él no buscaba simple sexo -aunque a decir verdad si era con él se lo plantearía- sino a alguien. A esa persona con la que salir del armario, o simplemente con la que el hecho de decirle a todos que es gay sirviese de algo. No, no quería simplemente besarse con un tío que se dedica a joderle que no es lo suficientemente valiente para decirle “me gustas”. Se sintió enrojecer levemente. ¿En qué estaba pensando? ¿Por qué iba a decirle que le gusta? Su mente había ido de nuevo más rápido de las circunstancias. Se había montado una película bonita en la que creer. Simplemente era un idiota buscándole las cosquillas; pues tendría que hacerlo mejor entonces.



Jeremie Oliver Evans
I'm not like them but I can pretend. The sun Is gone but I have a light. The day is done but I'm having fun. I think I'm dumb or maybe just happy. My heart is broke but I have some glue, help me inhale bend mend it with you.

¿Vamos ahí atras... y...?:

Jeremie O. Evans

Mensajes : 46
Fecha de inscripción : 22/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Brandon P. Abrams el Dom Ene 29, 2012 12:20 pm

El prolongado silencio que se había instaurado en la conversación no servía para nada más que ponerle de los nervios. Era lógico que el chico se opusiera a dirigirle la palabra, pues pasaba la mayor parte de su estancia en el instituto observándole por los pasillos, calculando el momento exacto en el que poder acorralarle contra una esquina o propinarle un empujón. Era la única manera mediante la cual podía mantener la atención del joven, sin levantar ningún tipo de sospecha. Aún así no estaba obligado a mantener una conversación de ningún tipo con él, y en el fondo lo lamentaba. Lamentaba el hecho de no poder mantener una relación de amistad normal con Jeremie, lamentaba el no poder mirarle con esos ojos, lamentaba el no poder confesarle sus sentimientos, lamentaba el no poder tocarle de la forma que a él le gustaría, lamentaba el no poder acercarse a su boca lentamente hasta besarle... Definitivamente, estaba empezando a volverse loco. No sabía durante cuánto tiempo más podría mantener a flote su autocontrol, pues la única idea que le rondaba la cabeza en esos momentos era precisamente el perder el control con él. Era un jodido masoca, lo estaba pasando como el culo y aún así no tenía la fuerza de voluntad suficiente como para despegarse de él y largarse a su casa.

Posó su mirada de nuevo en su rostro, a la vez que se daba cuenta del sonrojo que se apoderaba poco a poco de sus mejillas. Daría lo que fuera por ser capaz en esos momentos de entrar en su mente para saber lo que estaba pensando. Sin embargo, tuvo que conformarse con hacer suposiciones, nunca sabría la verdad. Aún así disfrutaba con verle así, realmente su sonrojo le hacía parecer más adorable de lo que habitualmente era. Inconscientemente, el brazo de Brandon se estiró, acercando su mano con cuidado hasta acariciar la mejilla sonrojada del joven. ¿Estaba sobrepasando los límites? Quizás. Pero ¿qué más daba? Nadie estaba ahí para verlo, y si Jeremie se iba de la lengua ya sabría como darle la vuelta a la situación para que nadie le creyese. Era demasiado bueno fingiendo ante los demás cosas que realmente no era. - Deberías tratar de relajarte un poco... No voy a hacerte nada malo. - Su voz, más bien, sonó como un susurro. Sentía que si elevaba el volumen de la voz rompería la magia de aquél momento... pero ¿qué demonios estaba pensando? Realmente, se le estaba empezando a ir la cabeza.

Retiró rápidamente la mano de su mejilla cuando notó que llevaba más tiempo del que debería en ese lugar. Sin embargo, no se iban a estar quietas, si no que ambas se deslizaron hasta posicionarse en la cintura del joven rubio, prácticamente de un tirón echó su cuerpo hacia delante, obligándole a verse juntado con el propio, entrelazando sus manos de forma que le imposibilitaba una posible huida.Confuso, sabía que era así como el chico contrario se encontraba, pues estaba dando pasos que, seguramente, no tendrían ningún sentido para Jeremie, pero si tenían mucho para él. En cierto modo, era bueno que el chico se quedase callado y que jamás pidiese ningún tipo de justificación a su acoso, pues realmente podía hacer lo que le viniera en gana sin tener que rendir cuentas a nadie. Y sí, se negaba a romper la conexión que entre ambos cuerpos se había formado. - No tienes ni idea... de lo que me gustaría hacer contigo. - Aquella frase salió inconscientemente de su boca, pues ya sentía que poco a poco estaba perdiendo todo el sentido de la cordura por el que siempre se había visto caracterizado. No sabía hasta qué punto pudiera llevarlo toda aquella valentía de la que se había hecho dueño en esos segundos... quizás le condenaba por el resto de su vida.

Sin embargo, parece ser que su cerebro reaccionó a tiempo, dándose cuenta un poco tarde de los acontecimientos que estaban teniendo lugar y de todas las estupideces que estaba diciendo. Soltó su cuerpo de golpe y le propinó un empujón de nuevo contra las taquillas. Sabía que aquello le debía haber hecho daño, pues uso una fuerza demasiado inusual en él cuando se dirigía a su persona. Estaba furioso, consigo mismo por haber llegado hasta aquellos extremos. ¿Cuántas veces se había repetido que no se lo podía permitir? Miró al joven que se encontraba paralizado contra las taquillas. Loco, eso debía pensar que estaba. O que sufría algún tipo de trastorno bipolar.



Brandon Peter Abrams Pierce

Brandon P. Abrams

Mensajes : 92
Fecha de inscripción : 24/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Jeremie O. Evans el Lun Ene 30, 2012 4:55 pm

Cuando acercó su mano a la de Jer, éste estuvo a punto de dar un brinco para alejarse, pero algo en los ojos de Brandon le dijo que no iba a hacerle daño. Oh, Dios, sus ojos. Nunca en su vida había visto unos tan hermosos. O sí. Ya ni lo sabía. Por el momento todo lo que no fuera aquel chico había perdido cualquier sentido. Parecía que de un momento al otro su universo se hubiera convertido en aquel matón, en su cuerpo tan cerca del suyo. Decir que eso era lo más cerca que había estado de un chico que no fuera amigo suyo era pura verdad. Y aun menos en una situación como esa. Todo era demasiado confuso. Su subconsciente se apoderaba de él cada dos por tres, pero en momentos demasiado pequeños para que pudiera hacer nada. Solo le matizaban cosas. Le decían frases como “te quiere besar” o simpleces como aquella cada pocos segundos. Y realmente pensaba que tenía razón. Cada vez estaba más seguro de eso; más seguro de que alguna fibra del ser del jugador se moría por probar sus labios. Y en cierto modo, estaba empezando a pensar que él no se resistiría. Nunca había conocido esa faceta del chico, y le estaba empezando a gustar. O tal vez solo fuera que el resto del mundo había perdido la lógica, y él era lo único que ocupaba su cabeza, y su campo de visión. Cosa que no le importaba. Su boca estaba de repente inusualmente seca… necesitaba la de él para saciar su sed. Era algo que había leído y le había parecido una tontería; pero en esos momentos le parecía tan real que mareaba. ¡Le estaba acariciando la mejilla! No era posible. Estaba soñando. Se había quedado dormido en química; sí, tenía que ser eso. Pero notaba tan claramente su mano en su propio rostro. Su color rojo aumentó un par de tonos.

Su voz fue algo cómo una suave melodía, como un bajo abriendo una hermosa canción. Y lo que dijo esta vez no le confundió. No sabía por qué, pero le creyó. Sus hombros de destensaron como si le hubiera lanzado un imperio y todo lo que dijera fueran de repente sus órdenes. Tal vez fuera por el modo del susurro, o por lo que había dicho… o una mezcla de ambas. Simplemente asintió levemente. Entonces la mano se fue de su mejilla y algo del hechizo se vino abajo; pero cuando sus manos bajaron y básicamente lo encerraron en un confuso abrazo… toda la lógica que había tenido apenas unos segundos atrás se fue al mismísimo carajo. Nada, le había vuelto a desconcertar. No… no tenía ni idea de qué hacer o decir. Simplemente se estaba dejando llevar. Respirar se le antojaba extraño y algo estúpido, pero al inhalar podía oler a la perfección al jugador, y su aroma le embriagaba. No te podría haber dicho si era un olor suave, fuerte, bueno, malo o a colonia… solo sabía que le mantenía tan hipnotizado cómo todo. Habló y su cabeza se confundió y aclaró al mismo tiempo, en un solo instante. Su cuerpo entero le pedía que fuera él quien diera el paso; que daba igual que estuviera en un armario, que en un búnker, que en Hogwarts… que si no le besaba en ese instante se arrepentiría por el resto de su vida. Sí, cada fibra de su ser estaba segura por fin de qué tenía que hacer. Sí, iba a besarlo; les iba a gustar a los dos y aunque a escondidas, saldrían juntos. Después, con el tiempo, lo harían público. Sí. Pero antes, tenía que besarlo. Tomó aire, preparado para dar el paso.

Y entonces la transformación se produjo y aquel hermoso hombre se convirtió en el gilipollas de siempre ante sus ojos. Lo supo un segundo antes de que su espalda se diera un buen golpe contra las taquillas. Un grito ahogado salió de su boca sin darse cuenta. Pero eso fue lo único que se dejó exteriorizar. El dolor era mucho más grande en el interior. Su corazón se había roto en un instante; tan rápidamente como su historia se había creado en la cabeza. ¿Salir juntos? ¿En qué demonios había estado pensando? Era Brandon, el imbécil de Brandon. El tío que le jodía la vida, no el que iba a arreglársela de un momento a otro. Respiró hondo tragándose las lagrimas que querían salir, pero notaba ese brillo en los ojos que le decían que estaban a punto de desbordarse. Miró hacia el suelo, aprovechando el largo de su flequillo para tapar sus ojos. Por dentro la ira empezaba a bullirle y se estaba poniendo rojo, esta vez no de vergüenza, sino de verdadero cabreo. Respiró hondo un par de veces, pero no se calmaba. No le daba la jodida gana calmarse. Alzó la cabeza de golpe, brillando en sus ojos una chispa de peligrosidad. Se acercó al jugador por primera vez sin miedo y alzó el dedo. Le dio una vez, dos y hasta tres con él en el pecho, haciéndose él más daño que el otro sin duda.—Tú. Eres un maldito gilipollas.—comentó con un tono de voz que nunca había usado. Un tono de enfado y casi despecho mal disimulado. Acercando su rostro al de él, casi tanto como antes, pero esta vez las amenazas no eran burlones como habían sido las suyas, sino de las de verdad.—Tú. Además de imbécil, eres marica y no quieres admitirlo.—finalizó preparado para recibir cuantos golpes quisiera. No le importaba. No, ya no lo hacía.



Jeremie Oliver Evans
I'm not like them but I can pretend. The sun Is gone but I have a light. The day is done but I'm having fun. I think I'm dumb or maybe just happy. My heart is broke but I have some glue, help me inhale bend mend it with you.

¿Vamos ahí atras... y...?:

Jeremie O. Evans

Mensajes : 46
Fecha de inscripción : 22/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Brandon P. Abrams el Lun Ene 30, 2012 6:25 pm

Su cabeza daba tantas vueltas que pensaba que en cualquier momento caería en redondo al suelo, desmayado. Era enorme el conflicto interno que sufría su persona, ante el hecho de realmente "hacer lo que le decía el corazón", por muy cursi que sonase, o hacer lo correcto. La balanza siempre terminaba decantándose por esto último, pues era mayor la influencia y presión que la sociedad ejercía sobre su persona. Se esforzaba por ser la persona perfecta, lo que más le preocupaba en la vida era que todo el mundo tuviese una buena imagen de él hasta el punto de llegar a convertirse en una obsesión. Cuando había descubierto su inclinación hacia los hombres se había sentido aterrado. Pensó que quizás era un capricho transitorio, que finalmente acabaría desapareciendo de su mente esa absurda idea... entonces fue cuando conoció a Jeremie. Desde el primer momento ese chico le entró por los ojos y no pudo evitar interesarse más y más en su persona. Más adelante, se enteró de que compartían clases y aprovechaba cada segundo de estas para observarle desde las sombras. Realmente, se había convertido prácticamente en una obsesión que no podía controlar. Más que enamorarse, lo deaseaba. Como nunca había deseado a una mujer antes. A veces llegaba a pensar que no era bisexual, ni si quiera homosexual... que se había convertido en "jeremiesexual". Sin embargo, aquello no quedaba más que en un sueño, un deseo que anhelaba desde lo más profundo de su ser y que jamás podría hacerse realidad. Lo que viene a ser un platónico.

Sus palabras le cayeron como una jarra de agua fría... había pronunciado aquello por lo que tanto tiempo había luchado por evitar. Hasta el músculo más pequeño de su ser se tensó en aquellos momentos. ¿Lo había dicho por las estupideces que había soltado? ¿Realmente se lo había creído o era tan sólo una forma de molestarle? Sabía darle donde más le dolía, eso estaba claro. Fueron demasiados los esfuerzos que puso para auto convencerse de que realmente había sido simple casualidad, que no había malinterpretado ninguno de sus gestos, pero no lo conseguía por más que lo intentara. Sus palabras habían calado muy hondo en él. Era extrema la importancia que le daba a guardar las apariencias y, sin embargo, sentía que su mundo en esos momentos se había derrumbado. Suspiró y negó con la cabeza. ¿Qué más daba ya? El daño estaba hecho. Observó al joven que tenía frente así, parecía estar hecho una furia y no pudo evitar pensar en lo lindo (y absolutamente violable) que parecía con ese sonrojo en las mejillas debido al enfado. Soltó una carcajada al escuchar sus palabras, tratando de disimular el dolor que le había causado, como siempre. Aparentar, aparentar, aparentar. En eso se basaba su vida.

- Así que marica ¿eh?... Realmente ¿No tienes otro insulto? Ese ya cansa. - Sonrió y posó la mirada directamente en sus labios, esta vez no se molestó por parecer disimulado. Se mordió el suyo propio y su cabeza comenzó a nublarse de nuevo. ¿Por qué tenían que pasarle esas cosas cuando se ponía frente a él? Echó un par de pasos hacia delante, acortando de nuevo la distancia que se había creado entre ambos cuerpos. Subió su mano derecha hacia su barbilla y lo agarró con algo de fuerza, pero con delicadeza a la vez. Era una rara mezcla, pero no quería que se le escapara tan fácilmente. Su mirada se había perdido mientras tanto en los ojos tan profundos que el joven tenía, parecía poseído por él en esos instantes. Quería besarlo, y quería hacerlo YA. Inclinó su cabeza poco a poco, sin dejar de mirarle por si tenía una reacción negativa apartarse antes de hacer el ridículo. Sin embargo lo veía tranquilo, aunque más que eso estaba asustado. No lo pensó más veces y junto sus labios con los de Jeremie, fundiéndose con él en un suave beso, que no por ello dejaba de desprender todo el deseo que tenía contenido en su interior. Sintió como el tiempo se paraba, en esos momentos solo existían ellos dos. Le daba igual lo que pasara después. Le daba igual llevarse un puñetazo o una patada. Por una vez en la vida había sido valiente y había tenido el valor de hacer lo que deseaba...aunque después tuviera consecuencias.


Off: que...¿cursi?



Brandon Peter Abrams Pierce

Brandon P. Abrams

Mensajes : 92
Fecha de inscripción : 24/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Jeremie O. Evans el Mar Ene 31, 2012 1:24 pm

Quería chillarle mil cosas, y con mil, quiero decir mil. Primero le diría que estaba hasta las narices de que se metiera con él, después que podía ir buscándose a otra persona a la que molestar, o mejor que no jodiera a nadie; seguidamente, que se podía ir a la mierda, o que por qué no se rompía una pierna… y bueno, así seguir hasta que se cansara. O se quedara sin voz, lo que fuera antes. Pero ansiaba escuchar primero una respuesta. Aunque esa respuesta fuera un puñetazo, o una paliza. Pero necesitaba poder entenderlo. Necesitaba la razón de que le gustara tanto joderle la vida, y especialmente de porqué acababa de pasar todo eso. Porque desde que había llegado, todo se había hecho mil veces más complicado. Y era como si las leyes de la naturaleza hubieran dejado de funcionar. Cómo si la vida se hubiera transformado en un cuadro de arte moderno y abstracto. En una canción de Nirvana a la que era incapaz de entender. Notó como el chico se tensaba, lo que implicaba que al menos le había hecho reaccionar. Esperó el ataque, pero no llegó. Eso le decía más de lo que el jugador podía saber. Conocía a los machitos, y si les llamabas marica en su cara, respondían de otra manera… a no ser, que, claro, no fuera mentira. Aunque a decir verdad, eso haría que le dieran más fuerte. ¿Entonces? ¿No estaba comportándose como un jugador machote a caso? ¿Por qué todo había perdido el sentido? No era justo, al menos no para Jer. Se sentía tan impotente que casi quiso empezar a llorar de nuevo; o colocarse los cascos y sumergirse entre “Drain you” o tal vez “Heart-shaped box”, muy apropiada ella. Necesitaba a Cobain, a sus palabras, a su voz, a sus letras sin sentido aparente. Y lo necesitaba ya o se vendría abajo delante de aquel… aquel… aquel imbécil.

Al escucharlo soltó algo parecido a una carcajada amarga mezclada con un gruñido. Finalmente, esa era la bala directa al corazón que lo había abatido. Que le dieran. Sí, a él, al mundo, a la homosexualidad, a todo. Que le dieran a todos y todas. Y esta vez, cuando se le acercó lo primero que intentó fue separarse, pero al ver que su fuerza no era ni un soplido contra un huracán abandonó la resistencia. Bah, ¿qué más daba? Que hiciera o dijera lo que quisiera; al final se aburriría y lo dejaría en paz. Cuanto menos cuerda le diera, mejor; se podría librar antes. Solo le apetecía ir a casa, escuchar Nirvana y tal vez llorar. No, llorar no. No se lo permitiría. << Tal vez marica no sea un insulto para mí. >> pensó con pesadumbre, pero no abrió la boca. ¿Para qué? Entonces subió la mirada dispuesto a que todo acabase pronto, y lo que vio le dejó de nuevo en shock. Le miraba como si… cómo si… casi como sí… le quisiese. Estuvo a un segundo de reír amargamente de nuevo, pero sus ojos le habían llegado de nuevo al corazón, y parecía que lo sostenían directamente de allí; como si una mano le hubiese atravesado y lo apretara, pero con delicadeza. Como él cogía su barbilla. Probablemente en sus ojos se leía esa confusión, junto con miedo. Miedo especialmente a que volviera “la bestia” y se fuera el príncipe. Sus cabezas se iban juntando y de verdad, Jer pensaba que las piernas no le sostendrían. Esa tarde no paraba de ver como los tópicos resultaban ser verdad. Aquel olor volvió a envolverle un segundo antes de que sus labios se juntasen y aunque las mariposas no llegaron a su estomago, si notó un cosquilleo en los dedos.

Y el contacto llegó. Y Jer no podía creerse que su primer beso fuera con aquel chico. Sus manos hasta entonces habían estado cayendo sin vida a sus lados, pero entonces no pudo dejarlos allí. Aquel beso era como una corriente atravesándole, llenándolo de energía. Además de de certeza. Sí, no le había conseguido engañar. Era verdad. Y “la bestia” no eran más que sus propios prejuicios. Notó como sonreía levemente ante aquel beso. No lo profundizó, no quería estropearlo. Pero con una de sus manos acarició la mejilla de Brandon, y continuó bajando por su mentón, suavemente, despacio. Cerró los ojos dejándose invadir por todo el momento, grabando a fuego cada detalle en su mente. Su mano siguió bajando hasta llegar al pecho del jugador, sintiéndose embriagado por los músculos de éste. Una lagrima cayó por la mejilla de Jer, sin saber bien de donde había salido, pero era como una gota de realidad. Apenas ejerció presión con su mano en el pecho del chico, pero logró separarse. No podía mirarlo. Esperaba que el cualquier momento saliesen los demás del equipo de una esquina, o despertarse en clase, o simplemente dejara de soñar despierto. Pero ese momento tampoco llegó. Se enjuagó la lagrima con la manga del jersey, preguntándose si era de felicidad o tristeza. Sinceramente no se sentía feliz, pero tampoco triste. Tal vez abrumado era una buena definición. Alzó por fin la mirada para mirar a Brandon de nuevo. Se abstuvo de preguntar algo tan absurdo como “¿me has besado?”, pero de verdad que quería hacerlo. Simplemente se quedó unos segundos en silencio analizándole con la mirada, como si la verdad estuviera oculta en su piel.—¿Por qué?—preguntó finalmente. Sinceramente no esperaba que le dijera la verdad; pero la necesitaba. Aunque fuera una verdad horrible.



Jeremie Oliver Evans
I'm not like them but I can pretend. The sun Is gone but I have a light. The day is done but I'm having fun. I think I'm dumb or maybe just happy. My heart is broke but I have some glue, help me inhale bend mend it with you.

¿Vamos ahí atras... y...?:

Jeremie O. Evans

Mensajes : 46
Fecha de inscripción : 22/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Brandon P. Abrams el Mar Ene 31, 2012 2:17 pm

Sus manos se habían aferrado, tras iniciar el contacto, en su cintura, quizás con algo más de fuerza y tal vez ¿posesión? No sabía si esa era la palabra exacta. Lo que si tenía claro es que no permitiría que se despegase, al menos no aún. Quería sentirlo un poco más, por una primera y única vez en la vida, ya que la situación, muy a su pesar, no volvería a repetirse. Tenía que aprovechar al máximo el contacto de sus labios, hasta conseguir grabar en su mente su tacto, así como la suavidad que estos desprendían. No quería que ese recuerdo se borrase, el sabor de sus labios debía quedar grabado para siempre en su memoria. Aunque estaba casi seguro de que aquello no lo olvidaría con facilidad. Era tanto el tiempo que había deseado que sucediera que muy imbécil debía ser si ahora lo dejaba pasar. Notó como tímidamente correspondía a su beso y al sentir el contacto, por primera vez, de su mano explorando su cuerpo se le pusieron los pelos de punta y un gran sentimiento de felicidad invadió por completo su ser. Se esperaba el rechazo, y no lo había obtenido. Nunca se había sentido tan jodidamente bien. Esto sería lo más cercano del cielo que estaría nunca, porque al estar cerca de él realmente sentía que estaba en el paraíso. Sin embargo, como suelen decir, lo bueno dura poco y el chico aprovechó que tenía la mano apoyada sobre su pecho para empujarle apenas. Sí, no tenía fuerza ninguna pero Brandon no resistió ni realizó ningún tipo de oposición. Bastante confuso debería encontrarse el rubio como para encima obligarle a mantenerse pegado a él.

¿Y ahora qué demonios pasaría? Había besado al chico que se suponía que odiaba, en el instituto. Estaba desierto, sí. Pero para él era mucho más dramático que hubiera ocurrido en aquél lugar, que se suponía era como su segunda casa, donde podía moverse a sus anchas sin sentirse mal por nada después. Sabía que ahora llegaría el momento de las explicaciones y no sabía qué excusa iba a ponerle o qué mentira iba a contarle para remediar su error. Estaba demasiado confuso y bloqueado, no lograba pensar ni articular palabra. Era como si la parálisis se hubiera apoderado de su cuerpo. No sabía en qué momento se le habían cruzado los cables y se había visto empujado a cometer semejante acto de locura. "Todo acto tiene unas consecuencias." Y ahora tienes que joderte y asimilarlas. ¿Qué pasaba si el chico se iba de la lengua y contaba lo que había pasado? Sería su fin en el instituto. Seguramente se vería obligado a transferirse a otro, ya que no sería capaz de caminar por los pasillos mientras estaba en el punto de mira y en boca de todo el mundo. - Y-yo... - La presión que tenía dentro de su pecho era mucho mayor a su capacidad para articular palabras. Su mente estaba completamente nublada y era incapaz de pensar algo coherente. Sentía que en cualquier momento iba a desvanecerse, pues se había esfumado toda la seguridad que habitualmente mantenía en sí mismo. Sus ojos se posaron en él, apenas unos segundos. No era una mirada de superioridad, ni si quiera de burla. Se podía leer el pánico en sus ojos, el miedo al desconocimiento. El no saber qué ocurriría ahora. El no saber el por qué de sus actos.

- T-Tengo que irme.. - Tartamudeó en un tono de voz demasiado bajo para considerarse normal y rápidamente se dio media vuelta, caminando por el pasillo hasta perderse en una esquina. Cuando quedó fuera del campo de visión del joven se derrumbó en el suelo, apoyando la espalda contra la pared y su cabeza sobre sus rodillas, mientras era rodeada por sus brazos. ¿Qué demonios he hecho? Se preguntó varias veces en su cabeza y a la única conclusión que llegaba era que había cavado su propia tumba. Sus ojos empezaron a arder, pues las lágrimas se habían apoderado de estos. Sin embargo no quería llorar. Sabía que en cualquier momento podía aparecer por esa esquina y no era adecuado que lo encontrase en esa situación. ¿Llorando por él? A saber hasta dónde podía llegar a parar su ego por eso. No iba a darle el lujo de verle llorar. Apretó con fuerza los ojos, para evitar que las lágrimas se precipitaran en busca de la salida y se quedó ahí, sin moverse, como si de una estatua se tratase. A la espera de que la situación de ansiedad que estaba sufriendo desapareciese.



Brandon Peter Abrams Pierce

Brandon P. Abrams

Mensajes : 92
Fecha de inscripción : 24/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Jeremie O. Evans el Miér Feb 01, 2012 1:25 pm

Jeremie no se esperaba aquella mirada proveniente de Brandon. La había visto muchas veces, y se la conocía al dedillo. Especialmente cuando se miraba al espejo. Era la mirada de estar perdido y confundido en un mundo de gente con las ideas bien claras. Y además, era la mirada de “me gustan los tíos y no logro asumirlo”. Jer sabía perfectamente todo lo que estaba pasando por la cabeza del jugador, pues ya lo había vivido. La primera vez que un hombre le había besado había sido cierto profesor, pero por culpa del alcohol no tenía derecho a ser llamado “primer beso”. Después de aquel estúpido casimorreo delante de un grupito de borrachos su mirada había sido esa durante unos meses. Al final había asumido que sí, que le había gustado. Pero la mirada de bala perdida siempre le acompañaba. Jeremie no tenía un hobby, como su hermana Dory, o una especie de misión como Caitlin -aunque esta fuera tirarse a todo hombre viviente- sino que se dedicaba a vivir. No sabía cómo sería su vida dentro de cinco años y eso en parte le asustaba. Y al chico que tenía delante le sucedía lo mismo, salvo que en un futuro más cercano. En la cabeza de Jer todas las piezas empezaban a juntarse: todos los insultos, empujones, gilipolleces… porque no podía ser que el amor le hubiese llegado en ese momento, amor o lo que fuera, claro. Así que esa era la explicación a tanta mierda. No le parecía justo ni mucho menos; pero a él le hubiese gustado que alguien le hubiera acompañado en esos momentos de incertidumbre. Sí, le habría venido muy bien. Aun así, le dejó marchar. Necesitaba unos momentos para pensar y él también.

Respiró profundamente eliminando la tensión y tratando de olvidar, aunque fuera por unos instantes, todo lo que le había hecho. Y bueno, ¿qué le diría? Le había correspondido al beso, por lo que en parte ya podía acercarse a él sin tener que darle muchas explicaciones sobre si él era o no gay. Y la verdad es que el que lo supiera no era un alivio para el mayor de los Evans, pero viendo como lo había descubierto, tampoco pensaba que fuera a ir contándolo por el instituto. Sería su pequeño secreto, pues él tampoco diría ni pio. Ni en broma. Aunque no lo hubiera descubierto así, sino viéndolo de lejos, se le había pasado por la cabeza. Sabía en propia carne lo horrible que era guardar ese secreto, y no se lo deseaba a nadie… y aun menos el bochorno de que se enteren por otros medios, cuando aun no estabas preparado. Metió las manos en los bolsillos y notó el móvil en uno de ellos, con los cables de los auriculares, que pese a los años se evolución seguían enredándose. << Kurt, ¿tú qué harías? >> preguntó mentalmente mirando a la nada. A veces veía a su madre rezando y le recordaba bastante a lo que hacía el con Cobain. No, Jer no creía en Dios, o al menos no pensaba que la iglesia hiciera lo correcto. Él era gay, y aun no lo habían aceptado esa panda de curas homofóbicos que hablaban en nombre de Dios; por el contrario Cobain había dicho "En mi espíritu soy gay, podría ser homosexual; pero no lo soy" y mil cosas defiendo a los homosexuales. Él tenía su simpatía, aprecio y respeto; la Iglesia no. Y por eso pensaba en Kurt cuando estaba triste o confundido. << Él le mandaría a la mierda… o le ayudaría. Depende de cómo le diera la vena… >> pensó entre ofendido y consternado.

Se encogió de hombros y siguió los pasos que le había visto llevar. No le costó encontrarle. Sabía que no se iría a su casa, alterado como estaba. Se sentó a su lado después de observarlo un segundo, para borrar de su mente de una vez por toda todo comentario borde que pudiese surgir. Esperó un par de segundos a su lado, por si quería marcharse, pues no iba a obligarle a escucharle. Entonces respiró hondo de nuevo y se llenó de una confianza que hasta el momento no creía tener.—Brandon… yo… yo sé por lo que estás pasando.—dijo por fin. Sopesó poner una mano en su hombro, pero no pensó que fuera una buena idea. Al contrario, había un margen de unos centímetros entre ambos cuerpos.—No voy a decir nada. No voy contando secretos íntimos por doquier. Yo sé lo que se sufre al no saber… al no encajar… al no tener claro lo que es uno y lo que el mundo le puede dejar ser.—añadió tratando de poner palabras a todo lo que sentía por dentro. Se mordió el labio sintiéndose Cobain durante un segundo, con esas letras tan enrevesadas y complicadas de entender.—Yo al final supe que era, bueno, que era… lo que soy. Pero pensé que el mundo estaba en mi contra y eso lo hacía difícil. Lo hacía horrible…—ya estaba empezando a divagar. Y además estuvo tentado de añadir un “y tú no lo hacías más fácil, guapetón” pero se mordió la lengua.—…y cómo puedes ver, tampoco soy sincero con la gente. Nadie sabe que soy, salvo dos chicas. Una de ellas indirectamente y por mala fortuna.—suspiró—Mira, Brandon. Soy gay. Me escondo, pero lo sé. Y superado el desconcierto, todo es algo más fácil.—finalizó perdiendo la mirada en la nada. ¡Lo había dicho! Había asumido que era homosexual delante de otro chico, de un Titan además y de uno que hasta esa tarde no tenía nada mejor que atacarlo. Y la verdad es que se sentía mucho mejor.



Jeremie Oliver Evans
I'm not like them but I can pretend. The sun Is gone but I have a light. The day is done but I'm having fun. I think I'm dumb or maybe just happy. My heart is broke but I have some glue, help me inhale bend mend it with you.

¿Vamos ahí atras... y...?:

Jeremie O. Evans

Mensajes : 46
Fecha de inscripción : 22/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Brandon P. Abrams el Miér Feb 01, 2012 3:47 pm

Se mantuvo en su posición abrazando sus piernas con una fuerza demasiado extrema, cada vez luchando más contra su organismo y sus ojos para que no derramasen ni una lágrima. El torrente de sentimientos que se precipitaban en su interior era demasiado como para poder comprenderlo, generándole un estado de confusión que no sabía cómo iba a resolver. Era incapaz de asimilar aún los acontecimientos acaecidos hace unos minutos... jamás en su vida se había llegado a plantear el hecho de que pudiese besar a un hombre. Lo veía tan poco probable, más bien imposible. Y, sin embargo, había sucedido. Toda una vida combatiendo contra una parte de sí que no quería que en ningún momento saliese al exterior... y finalmente, no había conseguido controlarlo. El deseo provocado al encontrarse frente al chico rubio había sido mucho más grande que su racionalidad y su capacidad de autocontrol. Apretó los ojos con tanta fuerza que incluso estaba haciéndose daño, sin embargo aquello no sirvió para controlar que las lágrimas empezaran a derramarse por sus mejillas. ¿Por qué tenía que ser todo tan jodidamente complicado? Aunque la pregunta correcta quizás debería ser ¿Por qué se torturaba de aquella forma? Había sido feliz durante el transcurso del beso. Feliz como nunca antes lo había sido. Pero no conseguía disfrutar de aquella felicidad, pues instantáneamente se había transformado en tristeza, o más bien en miedo.

Escuchó unos pasos que se dirigían hacia su persona. En otra ocasión quizás se hubiera movido, levantándose corriendo para que nadie lo pillase en esa situación, pero considerando las posibilidades, la única persona que se le ocurría que podía estar en aquél lugar era solo una. ¿Qué más daba? Lo peor ya lo había visto. Notó como ocupaba un lugar a su lado, pero no hizo nada por moverse. Le daba igual, continuó con la cabeza escondida entre sus brazos sin preocuparse por evitar que las lágrimas salieran de sus ojos. Era lo único que le aliviaba en esos momentos. Necesitaba descargar toda la angustia que sentía en su interior, y mucho mejor el llanto que dedicarse a ejercer la violencia contra objetos, o peor, personas. Reconoció su voz cuando comenzó a hablar, trataba de no poner interés en lo que decía, pues seguramente venía a pedirle explicaciones por su comportamiento y no estaba preparado para enfrentarse a la realidad. No obstante, lo que escuchó le dejó de piedra... Estaba.. ¿intentando consolarle? Algo había que no le cuadraba. Se había tirado prácticamente toda su vida en el instituto haciéndole la vida imposible a Jeremie, y aún así ahora trataba de ayudarle. No lo comprendía, pero le gustaba. Eso suponía que estaba preocupándose por él.

Restregó sus ojos contra los puños de su camisa, con intención de limpiarse las lágrimas antes de dirigir su mirada hacia él. Alzó la cabeza y le miró con los ojos rojos como los tenía a consecuencia del llanto. Se daba pena... No sabía como era capaz de dejarse ver en esas condiciones. Estaba débil, vulnerable... Podía dedicar palabras ofensivas hacia su persona en ese momento que no sería capaz ni si quiera de defenderse. Sentía que volvía a ser un niño y que necesitaba que le explicaran las cosas, que le aclarasen aquello que no entendía, que le reconfortaran cuando lo necesitara, que simplemente le diesen un abrazo haciéndole ver que nada malo iba a pasar. Un abrazo. Eso era exactamente lo que necesitaba. Lo miró dubitativo y avanzó a la par que escuchaba sus palabras, rodeándole con sus brazos y hundiendo su cara en su hombro. No quería volver a llorar, pero no pudo contener algunas lágrimas. Estaba quedando como un completo imbécil delante de él y lo sabía. Pero necesitaba saber que tenía a alguien que le apoyaba, que no iba a juzgarlo por lo que era... - Yo.. no puedo con esto.. - Su voz era más bien un susurro y no se separó de él cuando pronunció aquellas palabras. Sentía que en cualquier momento podría derrumbarse y ahora se sentía reconfortado sintiendo la calidez del cuerpo del joven contra el propio. La confesión le pilló bastante por sorpresa, aún así no comentó nada. No se sentía con fuerza suficiente como para hablar sin romper a llorar como una magdalena.



Brandon Peter Abrams Pierce

Brandon P. Abrams

Mensajes : 92
Fecha de inscripción : 24/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Jeremie O. Evans el Mar Feb 07, 2012 11:41 am

Decir que Jeremie quería ponerse a llorar con él sería quedarse corto. Algo en su pecho se estaba ahogando, estremeciendo. La recordaba a todas esas tardes de verano en las que sin tener nada que hacer su mente divagaba sola y acababa en zona peligrosa, en aquella en la se escondían todos los miedos que se apartan con una mano en días normales y que tanto mortifican si te paras a pensarlo. Pero sabía que si se echaba a llorar nunca pararía y además no quería ser un tópico de gay loca; o decepcionarle. En ese instante él necesitaba a un chico fuerte a su lado que pudiera explicarle las cosas. No un mentor, sino alguien que le dijera que todo va a salir bien y que el mundo no es tan horrible como lo pintan. Un gay en el armario no era lo mejor que podría haber encontrado, pero algo era algo. Pero sus palabras se agolpaban ahogándolo, sin poder decir nada coherente o enlazar las frases con normalidad. Se lo podría poner por escrito a la perfección, y decirlo todo en pocas palabras… pero sin preparación y con los sentimientos al flor de piel era imposible ordenar nada en la cabeza. Se sentía horrible por no poder hacer nada bien. Deseaba volver a atrás y seguir besándole y punto. Haberse callado el “¿por qué?” y haber aprovechado. Tal vez hubiesen acabado mejor. Con suerte mucho mejor. Se mordió el labio tentado de volver a besarle, pero eso lo confundiría aun más y no conseguiría más que eso, y tal vez aplazarlo. Además deseó que nadie apareciera por allí, aunque era improbable.

Al sentir el abrazo se notó raro, pero raro de verdad. Pero al segundo se sintió como en casa: cómodo, cálido, tranquilo, seguro. Sus ideas iban tomando forma y empezaba a pensar con mayor claridad. Sentir el cuerpo del joven tan cerca suya le erizaba el vello de la nuca, pero lo disimulaba bastante bien. Estaba empezando a sentirse demasiado bien, y digo demasiado porque él mismo sabía que al día siguiente él volvería a ser el gilipollas de turno. Pero había que aprovechar. Posó su mano en el cabello de Brandon. Siempre había querido sentir como era acariciarlo, aunque hasta ese momento no era más que un deseo del subconsciente. Sus dedos pasaban por ellos, suaves y de ese tono entre el dorado sucio y el castaño claro, mientras sentía que no debía de romper el silencio. Las palabras ya no se agolpaban en su interior, pero estaba tan bien que no quería volver a romper un momento mágico. Sus sentimientos eran una mezcla entre paternidad, compresión y algo más que no quería pensar. Paternidad porque estaba siendo el firme de los dos, él que mantenía el aplomo y se tragaba las cosas para que él no sufriera. Compañero porque sabía lo que estaba pasando y se solidarizaba con él, intentando que no cometiera sus mismos errores. Y ese algo que evitaba pensar era sin duda otro de sus tontos enamoramientos. Un par de palabras o sonrisas y lo tenían como tonto babeando por ti… pero, claro, él le había besado. Eso era bastante más que una miradita o un par de bromas idiotas. Tal vez… no. Mejor no pensar en eso.

Sí que puedes.—dijo al final, sin parar de acariciar lentamente su pelo. Con su otra mano se mantenía firmemente anclado al suelo, algo que le dijera que eso estaba pasando de verdad. Algo que le hiciera mantener el aplomo.—Eres fuerte. Eres listo. Eres bueno en el deporte. Eres hermos… popular. Eres increíble… si alguien puede con esto, eres tú.—continuó con el mismo tono entre cariñoso y seguro. En realidad, sin duda alguna era él. Ni aunque fuera besando a más hombres por ahí nadie podría discutir su masculinidad, ni si quiera llorando como estaba la había perdido. Al contrario que él, que parecía una chica a veces hasta lanzando balones. Además, no tenía porque salir del armario, ni decir nada. Podía seguir siendo un jugador apuesto más del equipo. Sintió el instinto de decirle eso, que podía seguir siendo el mismo de antes… pero una vena egoísta no se lo permitió. No quería que fuera como antes. Porque así era hermoso, era simplemente perfecto.—Brandon… yo…— de nuevo no sabía que más decir. Apoyó su cabeza en la de él, deseando que no llorara porque ya no podía seguir soportándolo mucho más. No se le daba bien tener sangre fría, él era más bien pasional… y le estaba matando verle llorar en sus brazos. También una pregunta llegó a su cabeza, pero no podía preguntarla en ese instante. Aun así, alguna vez lo haría: ¿Por qué él? —Nada de lo que me digas saldrá de aquí… si tienes algo que decir, sería un buen momento.—comentó con una pequeña carcajada para tratar de quitarle cierta tensión al asunto. Con la mano libre se quitó un atisbo de lagrima del ojo izquierdo, tratando de sonreír por él.



Jeremie Oliver Evans
I'm not like them but I can pretend. The sun Is gone but I have a light. The day is done but I'm having fun. I think I'm dumb or maybe just happy. My heart is broke but I have some glue, help me inhale bend mend it with you.

¿Vamos ahí atras... y...?:

Jeremie O. Evans

Mensajes : 46
Fecha de inscripción : 22/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Brandon P. Abrams el Mar Feb 07, 2012 1:16 pm

Ni qué decir tenía que se sentía un completo gilipollas. Todo el esfuerzo que le había costado situarse en la posición que le correspondía se había destruido en apenas cuestión de unos segundos. Probablemente después de ésto no conseguiría mirar al joven rubio a la cara sin recordar lo que aquí había pasado y sentir vergüenza de sí mismo. De esa actitud inmadura que consideraba estaba teniendo frente al joven, derrumbándose de aquella forma. La presión que todo el mundo ejercía sobre el era tanta, que ya apenas conseguía poder mantenerla sobre sus hombros. Su interior en estos momentos se podía asemejar a una coctelera en la que se ven mezclado todo tipo de sentimientos hasta el punto de que no se es capaz de distinguir unos de otros. Suspiró pesadamente y hundió la cara con más fuerza aún contra el hombro del chico. "Basta", quería decirse. Pero sus ojos no estaban por la labor de dejar prisioneras a sus amigas las lágrimas. Tampoco sabía lo que sucedería después de ésto. El joven simplemente se había limitado a devolverle el abrazo sin murmurar ni una sola palabra. Lo agradecía, pero sabía que más tarde o más temprano tendría que dar numerosas explicaciones.

Sintió como una pequeña corriente eléctrica recorrió toda su espalda al tiempo que notaba las caricias del chico sobre su pelo. Nunca en la vida se le había pasado por la cabeza que podrían encontrarse en aquella situación, viéndose él como el débil y el chico contrario llevando las riendas de la situación. El mundo da vueltas, la vida cambia constantemente... Y llega un momento que de tantas vueltas acabas mareándote. Así se sentía, mareado, confundido, aturdido, nublado. Era de mucho mayor peso el desconocimiento que tenía sobre su situación en aquellos momentos. El no saber por qué el autocontrol que tan amigo suyo había sido durante tanto tiempo lo había abandonado en un momento tan necesario como éste. Se había ahorrado múltiples quebraderos de cabeza, seguro.

Transcurridos unos segundos, los que a él le parecieron años, escuchó la voz del chico. Se sorprendió nuevamente al darse cuenta de que las únicas palabras que salían de su boca eran para tratar de infundirle ánimo. Empezó a separarse poco a poco de él y se secó las lágrimas que aún poblaban sus ojos con la maga de su camiseta. Lo admiró por unos segundos... no sabía como después de tanto mal que había causado se tomaba las molestias de ayudarle. Tendría mucho, pero mucho que agradecerle después de esto. - No soy tan fuerte como parezco.. - Y todas las cosas que había dicho no eran más que una máscara que se había formado para no tener que enfrentarse a la realidad. Un escudo tras el que vivía escondido que no le agradaba en absoluto. Era un cobarde y lo tenía asumido. - No entiendo nada... ¿Por qué haces esto? - No entendía como era capaz de mostrarse tan comprensivo con él, aún a pesar de saber que al día siguiente todo volvería a su cauce y las cosas estarían como si nada de esto hubiese sucedido. ¿Tan masoca era?

Negó un par de veces con la cabeza y respiró profundamente para tratar de recuperar algo de estabilidad. Ya no se encontraba tan nervioso como antes y sentía como poco a poco iba volviendo en sí. Miró al chico con ojos dudosos, sin saber muy bien si debería contarle la verdad o no. La peor parte ya había pasado, y seguramente él ya había hecho interpretaciones bien acertadas de ese acercamiento. Mantuvo su mirada durante unos segundos hasta que tomó finalmente la decisión. - No sé que me pasa, estoy confundido... Cada minuto que paso contigo me confundo aún más. No sé por qué causas esta sensación en mí, Jeremie. - Era la primera vez que se dirigía a él por su nombre, no por un insulto o su apellido. - Y no me gusta no saber que me pasa... - Había sido muy confusa su explicación, pero sincera. Habían salido al exterior sus dudas que durante tanto tiempo habían estado asentadas en su interior. Sintió como se quitaba un gran peso de encima. Aún así no quería que el chico malinterpretase sus palabras. No sabía hasta qué punto estaba preparado para enfrentarse a la verdad.



Brandon Peter Abrams Pierce

Brandon P. Abrams

Mensajes : 92
Fecha de inscripción : 24/01/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Entre pasillos {Jeremie

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 2:49 am


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.