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Glee Second Generation por Jude D. Hudson & Kirsten St. James, se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported


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Oh, Dios mío! No fue mi intención.. {Brent P. Abrams}

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Oh, Dios mío! No fue mi intención.. {Brent P. Abrams}

Mensaje por Jude D. Hudson el Vie Ene 27, 2012 3:51 pm

Si había algo que Jude odiaba con toda su alma era andar de mensajera por todo el instituto a causa de sus hermanos. Unos hermanos mayores que parecían niños de cinco años a los que había que andar cuidando, recordandoles las cosas y diciéndoles que debían y no hacer. Judie todavía no comprendía como podía ser dos años más chica y ser más madura en todo sentido que ellos dos juntos, porque quizás ni juntándose lograban superarla, y no es que ella fuera creída ni nada por el estilo. Simplemente estaba cansada de jugar al papel de mamá más de una vez a la semana para acercarle cada una de las cosas que olvidaban en casa por salir a las apuradas, ya sea por quedarse dormidos o por andar de enamorados pendientes de sus novias. Jude en parte les tenía un poco de envidia sana a ambos, pues tenían a alguien más además de la familia quien los apreciaba desde lo profundo de su corazón; y la verdad es que la pequeña morocha también quería experimentar esa sensación de sentirse amada por otra persona que no fuesen sus padres, antes de graduarse del colegio.

Su madre le había encomendado el entregarle a Mathias sus botines de fútbol limpios. Si, el muy enamorado los había olvidado por enésima ves en el mes por andar pendiente de la insoportable de Kirsten. Sinceramente Jude no veía la hora de que terminasen, no podía verla ni en figurilla de poster a St. James, la sacaba de sus casillas el solo oír su nombre, y más aún pensar en como usaba a su hermano para sus antojos. Había pedido permiso al Profesor Schuester, pues se encontraba en clase de Matemáticas, para retirarse unos segundos antes de la campana, y así poder entregar tranquila el recado de su madre a su hermano. Por lo que sabía y había oído a su hermano charlar con su padre, era factible que se encontrase en los Vestidores finalizando ya su práctica de fútbol del día. Jude no lo pensó dos veces, sus pies la llevaron hasta allí sin dudarlo. Ya había entrado varias veces a los Vestidores y jamás le había dado vergüenza alguna. No solo porque estaba muy acostumbrada a verlos a todos en casa, reunidos en su sala de estar jugando vídeo juegos o algo por estilo junto a su hermano, sino también porque el sentir olor a sudor y ver chicos en cueros le resultaba lo mismo.

Entró muy decidida y con la cabeza en alto, casi rezongando por culpa de Mathias. No dudo en soltar uno que otro insulto hacía él, para que los mastodontes en pocas ropas se percataran de su pequeña presencia. Lo primero que recibió su nariz fue ese olor particular, resultado de la mezcla de transpiración y el vapor de las duchas calientes. Asomó su cabeza cada tanto para buscar a su hermano, y lo único con lo que sus ojos se topaban era con chicos musculosos envueltos en toallas blancas, lo cual no la afectaban en lo mas mínimo. Aunque ya sabía la ubicación exacta del casillero de Mathias, hasta su contraseña, Jude quiso cerciorarse de que no se encontrase parloteando por ahí. Dobló en el pasillo de hermano con ímpetu, a soltarle el peor de los berrinches. Sin embargo sus ojos se dieron con esa persona que no esperaba encontrar allí. Si, Brent. Sintió como sus mejillas se enrojecían de golpe. Nunca se había sentido más abochornada en su vida hasta en ese momento. Ese instante en el que vio a Brent con todos sus músculos expuestos, recién salidos de una ducha caliente y su cabello tan brillante como el oro y el de sus hermanos. - Oh, Díos mío! No fue mi intención.. -dijo desviando bruscamente la mirada y tapándose los ojos con la mano que tenía libre. - Yo solo buscaba a Mathias, lo siento.Jude solo quería que la tierra la tragase, no sabía si salir corriendo o esconderse debajo de los bancos.



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Re: Oh, Dios mío! No fue mi intención.. {Brent P. Abrams}

Mensaje por Brent P. Abrams el Vie Ene 27, 2012 6:31 pm

La práctica del día estaba siendo más dura que de costumbre. El entrenador quería mejorar los resultados, quería que en el próximo partido los McKinley Titans dejaran claro que eran superiores al resto. Y si para eso debían de dejarse la piel entrenando, lo harían. El pitido del silbato significaba el fin de la práctica, lo que fue un alivio para todos. Brent estaba exhausto, sudado y deseando llegar a su casa para dormir el resto del día. Oh sí, aquello sería una verdadera delicia. Entre bromas, burlas y golpes amistosos el equipo entero se dirigió a los vestuarios. Brent hablaba con Mathias y su hermano Brandon, comentando sus últimas citas, los nuevos videojuegos que habían comprado y haciendo chistes de cualquier cosa. Eran esas típicas conversaciones de hombres, amistosas, pero sin mucho sentimiento. Simplemente hablaban de sus cosas, como Mathias que se dedicaba a contar la última cursilería que le había escrito en el almuerzo a su novia en un mensaje de texto. Brent preferiría a su mejor amigo soltero, así podrían seguir saliendo como hacían antes, en busca de ligues distintos cada noche. Ya no era tan divertido, Brandon no le seguía el rollo como lo hacía Mathias.

Ya en los vestuarios cada uno comenzó a asearse. Brent se dirigió a su taquilla, que estaba junto a la de Mathias y frente a la de su hermano. Sacó de ésta gel para la ducha y champú. Solían burlarse de él y su condenada manía de cuidarse tanto el pelo, pero era algo que no podía evitar. Odiaba verse con el pelo mal. Era demasiado vanidoso. Brent cogió una toalla limpia y se dirigió a las duchas. Una vez dentro, desnudo se colocó bajo el chorro de agua tibia. Dejó que el agua recorriera su cuerpo mientras que se enjabonaba. La canción que llevaba días metida en su cabeza le volvió a la mente. Empezó a tararearla en voz baja, hasta que se dio cuenta de lo que hacía y de que sus compañeros podrían escucharlo. Paró al instante de hacerlo. Mejor que la gente siguiera estando en la ignorancia de su afición a cantar. No soportaría ser humillado, probar su propia medicina. Salió veinte minutos después de la ducha con una toalla anudada a la cintura. Caminó de vuelta a las taquillas, en donde no encontró ni a su hermano ni a Mathias. No se molestó en buscarlos. Brent tomó una toalla más pequeña para secarse. Oyó algo de revuelo entre sus compañeros, comentarios jocosos, silbidos. ¿Qué demonios pasaba? Se asomó en busca del problema pero no vio nada.

De su taquilla sacó un peine, y lo pasó por su pelo mojado mientras que se miraba en un pequeño espejo. Cuándo terminó de peinarse, cerró su taquilla, encontrándo a su lado a Hudson, pero no a Mathias, si no a su pequeña hermana, Jude. La observó preguntándose de dónde había salido, de un momento a otro. Vio con diversión el enrojecimiento en sus mejillas y su reacción de desviar su mirada de él, para taparse los ojos con una mano. - ¿En serio es tan malo lo que ves? – preguntó mientras no podía evitar reír. Escuchó lo que Jude dijo, sin quitarle ojo de encima. Se veía condenamente adorable sonrojada. - ¿Mathias? No sé dónde demonios se ha metido, lo he perdido de vista cuándo me metí a la ducha. – le contó, dando un paso hacía ella y apoyándo un hombre en una taquilla. La miró con los ojos entre cerrados, como si la examinara. El rubio esbozó una sonrisa ladeada.- ¿Sabes? No deberías colarte en los vestuarios de chicos con la excusa de tu hermano. Eso es de chicas malas. – bromeó, tan solo intentando picarla.




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Re: Oh, Dios mío! No fue mi intención.. {Brent P. Abrams}

Mensaje por Jude D. Hudson el Vie Ene 27, 2012 7:43 pm

Jude poseía una tonalidad de piel clara, la cual empalidecía aun más por ser invierno y carecer de bronceado alguno, pues no le encontraba sentido alguno a las camas solares o a los famosos auto-bronceantes populares entre las chicas durante esos días. Era cierto que algunos días parecía un vampiro y lo detestaba, más cuando se encontraba en situaciones de este tipo. Jude jamás había experimentado el pudor de sentir vergüenza, pues siempre le importo tres rábanos lo que los demás pensasen de ella, sin embargo ante alguien con Brent eso le era imposible. Le resultaba inevitable el sonrojarse, y más cuando no llevaba una remare encima que tapase aquella maravilla de musculatura. El rubor de sus mejillas comenzó a desaparecer poco a poco. Judie sintió como el calor comenzaba a disiparse de su rostro y pómulos. Escuchó sus alardees a la perfección y luego su risa, esa risa que estaba tan acostumbrada a oír desde su habitación los viernes de vídeo juegos en su casa. Sin embargo aquella vez la encontró algo distinta, había algo diferente en ella. Quitó su mano de sus ojos para levantar la vista y mirarlo a la cara. No mirar a los a alguien mientras conversabas era un signo de mala educación, pero Jude sabía muy bien que a Brent eso le daba igual, sin embargo su ella era muy fiel a su código de relaciones sin importar las circunstancias. - No, para nada. No hay nada malo en ti. Digo.. no es que tus músculos no me impresionen, sino que no esperaba encontrarme contigo. Y menos en este estado -afirmo a duras penas señalándolo con su mano libre. Jude no veía la hora de salir de allí y golpear su cabeza contra la pared, había puesto en descubierto su debilidad por él. La pequeña solo deseaba que Brent no le estuviera prestando atención, que en ese mismo instante no halla comprendido sus palabras, como muchos otros ya lo habrían hecho. Estaba hablando de más como siempre. Genial, la causa de aquella situación no había dejado rastro sobre la tierra, o al menos para su mejor amigo y su hermana había desaparecido por completo. Judie solo sabía que en cuando viera a Mathias lo mataría, de alguna forma u otra le cobraría aquella humillación. Contuvo la respiración en el momento en que Brent se acercó a ella, lo suficiente como para que su nariz estuviera a cinco centímetros de su abdomen. La diferencia de altura era abismal, y demasiado notoria, más si Brent rozaba casi el metro ochenta y Jude apenas el metro sesenta. - Diablos, siempre que se lo necesita se esconde, quien sabe donde. ¡Como detesto cuando hace eso! -exclamó quejumbrosa desviando un rato la mira de Brent. Judie apoyó su espalda contra la taquilla y trató de buscar un punto en su panorama visual que no sean aquellos cuadrados de masa muscular tan atractivos. Al oír el comentario del rubio volteó a mirarlo fijante a los ojos sin dudarlo. - No es ninguna excusa. Si fuera por mi, me mantendría apartada de lugares como este. No me agradan en lo más mínimo. -le respondió algo molesta. Jude jamás se abusaba del hecho de que su hermano fuera el Mariscal de McKinley. Y que afirmen algo así de ella la sacaba de sus casillas, no le importaba que fuera Brent. - Me imagino como se las habrá ingeniado Mathias para entrenar el día de hoy. No deja su cabeza en casa porque la lleva pegada al cuerpo. -continuó señalando la bolsa donde traía los botines de su hermano, algo molesta. Había olvidado por completo que con quien trata era Brent, y más que cinco minutos antes había sentido la vergüenza de su vida.



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Re: Oh, Dios mío! No fue mi intención.. {Brent P. Abrams}

Mensaje por Brent P. Abrams el Sáb Ene 28, 2012 1:08 pm

Pudo observar como después de unos minutos Jude terminó por apartar la mano que cubría sus ojos. Entonces empezó a balbucear algo que parecía ser una excusa. Brent solo consiguió captar una cosa: sus músculos impresionaban a Jude. Lo cual hizo aumentar su ya por defecto enorme ego. Como única respuesta a las halagadoras palabras de la hermana menor de su mejor amigo, Brent sonrió de forma amplia. De todas las personas, bueno, de todas las chicas que podrían elogiarlo, Jude era de las pocas que a él verdaderamente le importaban. El chico pudo notar que Jude estaba incomoda, aunque no sabía si era por el hecho de que estuviera practicamente desnudo y muy cerca de ella, o por las palabras que acababa de pronunciar. O tal vez las dos. No se detuvo en ese pensamiento, sin darle demasiada importancia. La cercanía con ella le hizo darse cuenta de la gran diferencia de altura entre ambos. Bien que Brent era más alto que la media de chicos, y por eso seguramente no se fijaba demasiado en los de su alrededor. Escuchó las quejas de Jude sobre Mathias con una expresión de diversión. Reconocía en sus palabras a Brandon, que casi siempre también se quejaba de lo desastre que él podía ser. Si no fuera por su mellizo, Brent hubiera perdido hasta la cabeza. – Bueeeno, no te vuelvas loca, enana. Seguro Mathias no lo hace a propósito, tiene muchas cosas en la cabeza con su novia, el equipo, dale un respiro. – defendió a su amigo casi hermano. No importaba que Mathias hiciera algo mal, Brent siempre estaba ahí para echarle una mano o defenderlo. A pesar de que Jude desvió su mirada de él, el rubio no lo hizo de ella, casi hechizado por la pequeña Hudson. Aunque cuándo lo volvió a mirar con la molestia reflejada en sus ojos, Brent salió de aquel encantamiento. Se mordió el labio inferior al notar que enfadada parecía más hermosa si cabía. – Vale, perdona, perdona. Solo bromeaba, sé que tú no eres de ese tipo de chicas, Jude. – intentó corregir su error de la mejor manera, disculpándose por ser tan bocazas, algo muy extraño en él que no solía ser de los que admitían sus errores. Pero como siempre, con Jude, Brent trataba de ser mejor persona. – Le prestaron unos botines, aunque se estuvo quejando que le apretaban. – comentó cambiando de tema. Mathias se había pasado el entrenamiento entero con quejas sobre que esas botas que le habían dejado le venían pequeñas. – Oye, si quieres puedo acompañarte a buscarlo… - se ofreció Brent. Aunque el principal objetivo que tenía en mente era pasar más tiempo con Jude, no encontrar a su mejor amigo. – Solo espera aquí mientras voy a cambiarme. – le dijo antes de ir a coger la ropa limpia que había traído para cambiarse tras la práctica.

Brent se dirigió a los cambiadores para ponerse la ropa. Unos vaqueros desgastados y una sudadera gris que era de Brandon, ya que él se había olvidado la que iba a traer encima de su cama. Sí, Brent y Mathias además de compartir gustos y aficiones, también compartían lo olvidadizos que podían ser. Si no fuera por sus hermanos, a saber que sería de ellos. Una vez vestido, el rubio volvió hacia donde había dejado a Jude, esperando que siguiera allí.




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Re: Oh, Dios mío! No fue mi intención.. {Brent P. Abrams}

Mensaje por Jude D. Hudson el Sáb Ene 28, 2012 6:25 pm

Continuaba con su espalda apoyada en la taquilla y con la cabeza en alto. Su mirada estaba fijamente clavada en el rostro de Brent y en sus ojos verdes esmeralda. Por primera vez luego de mucho tiempo lo observó con tanto detenimiento como jamás en su vida. Jude nunca se había tomado el trabajo de mirarlo de aquella forma como lo hacía en esos momentos, ni siquiera desde que su hermano lo llevó a casa y cruzaron palabras por primera vez. A pesar de ser mellizo de Brandon, la pequeña se percató de que eran realmente distintos y aquellos detalles generaban una gran diferencia en ambos. Brent era algo más moreno que Brandon o al menos se exponía más tiempo al sol, pues su color de piel casi se perdía en el rubio de sus cabellos, también tenía los ojos de un verde mucho más brillante y expresivo que su hermano, con una mirada era capaz de decir demasiadas cosas. Pero de algo si estaba segura, Brent era más atractivo que su hermano en todo sentido, no solo por aquellas cosas que Jude había remarcado sino porque sabía que detrás de ese mastodonte con el ego por cielo se escondía algo que pedía a gritos salir a la luz y darse a conocer. Y Jude estaba dispuesta a destaparlo, a cumplierle ese deseo. - Ni siquiera la nombres, el solo hecho de de incluir novia y Mathias en la misma oración me causa escalofríos. -le respondió sin más. Si, quizás estaba siendo algo exagerada como él decía, pero así sentía y no podía evitar demostrarlo. Llevaba los sentimientos al ras de la piel, y afloraban al más mínimo incentivo o estímulo. Todavía no había aprendido a sobre-llevarlos del todo. -Esta bien, no te preocupes. Yo tampoco debí picarme como lo he hecho -afirmó en tono de disculpas dedicándole una sonrisa, una que surgió sin querer y sin aviso previo. Desvió por un momento su mirada, y guardó silencio. Era lo mejor callar luego de decir tantas tonterías en menos de media hora, un récord para Jude. Al otro lado del vestuario se oía como los demás integrantes de los Titanes comentaban sobre los temas típicos de hombres, sin sentido y superficiales, y se gastaban bromas a su estilo. Soltó una pequeña risita luego de oírlos parlotear sin un fin alguno, una risa a la que quizás Brent pasaba por alto y luego, luego su comentario. Jude puso los ojos como platos al oír su ofrecimiento y giró a mirarlo al instante - Oye, no hace falta.. ¡Con dejar esto aquí.. bas..- exclamó casi ya sin intensificar las últimas palabras del alarido. No había caso, Brent ya había partido a cambiarse y no alcanzó a oir su respuesta. ¿En que lío se acababa de meter? Un grande si la descubría Mathias. A la pequeña no le quedó otra que sentarse en la banca a esperar. Dejó la bolsa aún costado y soltó un suspiro. Solo restaba esperar a Brent, no podía irse así como así. No, no debía y menos sin previo aviso. A pesar de ser invierno el vapor que emanaban las duchas producía un calor insoportable, capaz de hacer sudar a cualquier ser humano del planeta, hasta al más friolento, y era algo que no deseaba. Se recogió el pelo en una coleta alta, al estilo de las Cheerios pero un poco más suelta, Jude no comprendía aún como podían andar por la vida con el cuero cabelludo tan tirante, era realmente incómodo.

El tiempo pasó volando, pues en cuanto menos se dio cuenta una sombra se dibuja delante de ella. Era Brent. -¡Valla rapidez! -digo entre risas volteando a verlo. Había estimado que una persona como Abrams tardaría más tiempo e arreglarse sin embargo parecía estar muy equivocada. Llevaba un jeans aparentemente cómodos y una camiseta que le sentaba de lo más bien, pues resaltaba su gran físico. - No hay porque me ayudes buscarlo -dijo mirándolo a los ojos- No hay necesidad. Con que le entregues la bolsa ya me has hecho el favor de la vida-afirmó mientras la movía un poco, ahora mirándola para que se percatase de su presencia. Levantó la mirada y le dedicó la mejor de sus sonrisas, con tal de convencerlo.



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Re: Oh, Dios mío! No fue mi intención.. {Brent P. Abrams}

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