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Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
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Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Tic. Tac. Tic. Tac.
El sonido del péndulo del reloj que teníamos en el salón me estaba poniendo de los nervios, pero no podía perder la cuenta de los minutos necesarios para que el tinte hiciera efecto. Así pues, sentada en un taburete, seguía contando los segundos, evitando rascarme la cabeza, que empezaba a picarme por los compuestos químicos del tinte que acababa de aplicar sobre mis raíces níveas. Era una maldita gracia tener que teñirme el pelo por obligación a mis 18 años. No me habría importado teñirme por placer, para cambiar mi imagen pero tener que ocultar mi pelo blanco no era plato de mi gusto.
El carillón sonó, mientras que yo me ponía en pie y me encaminaba hacia el baño, donde me lavé la cabeza, para luego secarme el pelo con un secador. Listo. Mi cabellera era ahora de un uniforme tono rojizo, lo mismo que mis cejas. Ya había conseguido burlar de nuevo a mi "defectillo genético" durante dos semanas mínimo. Al menos esta tarde podría ir tranquila por la calle, sin temer a que la gente viera las blancas raíces que asomaban entre mi melena. Claro que, ¿a donde acudir en un país que me era aún extraño, al que todavía no me había adaptado?
Opté por improvisar por el camino, así que salí a la calle, donde andé sin rumbo fijo, ignorando a los que me rodeaban. Pasear siempre sentaba bien, me ayudaba a despejarme y a sentir menos nostalgia por Berlín. A fin de cuentas, las ciudades siempre se parecen, y si le ponía un poco de imaginación, Ohio podría ser un barrio periférico de la ciudad germana.
Me paré de forma inconsciente justo enfrente del teatro. Vaya, sin dudas un escenario era mi hábitat natural; en Alemania me había pasado la mitad de mi vida subida en uno. Ventajas de tener un padre obsesionado porque seas cantante de ópera. Siempre era mejor eso que la obsesión de tu madre por el físico, una obsesión que incluso me había llevado a un brote de anorexia que me costó sudor y sangre superar.
Dejé de pensar en ello mientras me deslizaba por un callejón situado al lado del edificio, donde me colé por una salida de emergencia. Deambulé por los oscuros bastidores hasta encontrar el desierto escenario, desde donde me dediqué a contemplar el vacío patio de butacas. Era un lugar de arquitectura moderna, nada parecido a los teatros barrocos donde había cantado con anterioridad.
Pensé que, ya que me encontraba en un lugar similar, podría aprovechar para ensayar un poco a capella. Así pues, comencé a calentar la voz con una cancioncilla alemana, decidida a pasar a un repertorio lírico en cuanto la voz estuviera lo suficientemente entonada.
El sonido del péndulo del reloj que teníamos en el salón me estaba poniendo de los nervios, pero no podía perder la cuenta de los minutos necesarios para que el tinte hiciera efecto. Así pues, sentada en un taburete, seguía contando los segundos, evitando rascarme la cabeza, que empezaba a picarme por los compuestos químicos del tinte que acababa de aplicar sobre mis raíces níveas. Era una maldita gracia tener que teñirme el pelo por obligación a mis 18 años. No me habría importado teñirme por placer, para cambiar mi imagen pero tener que ocultar mi pelo blanco no era plato de mi gusto.
El carillón sonó, mientras que yo me ponía en pie y me encaminaba hacia el baño, donde me lavé la cabeza, para luego secarme el pelo con un secador. Listo. Mi cabellera era ahora de un uniforme tono rojizo, lo mismo que mis cejas. Ya había conseguido burlar de nuevo a mi "defectillo genético" durante dos semanas mínimo. Al menos esta tarde podría ir tranquila por la calle, sin temer a que la gente viera las blancas raíces que asomaban entre mi melena. Claro que, ¿a donde acudir en un país que me era aún extraño, al que todavía no me había adaptado?
Opté por improvisar por el camino, así que salí a la calle, donde andé sin rumbo fijo, ignorando a los que me rodeaban. Pasear siempre sentaba bien, me ayudaba a despejarme y a sentir menos nostalgia por Berlín. A fin de cuentas, las ciudades siempre se parecen, y si le ponía un poco de imaginación, Ohio podría ser un barrio periférico de la ciudad germana.
Me paré de forma inconsciente justo enfrente del teatro. Vaya, sin dudas un escenario era mi hábitat natural; en Alemania me había pasado la mitad de mi vida subida en uno. Ventajas de tener un padre obsesionado porque seas cantante de ópera. Siempre era mejor eso que la obsesión de tu madre por el físico, una obsesión que incluso me había llevado a un brote de anorexia que me costó sudor y sangre superar.
Dejé de pensar en ello mientras me deslizaba por un callejón situado al lado del edificio, donde me colé por una salida de emergencia. Deambulé por los oscuros bastidores hasta encontrar el desierto escenario, desde donde me dediqué a contemplar el vacío patio de butacas. Era un lugar de arquitectura moderna, nada parecido a los teatros barrocos donde había cantado con anterioridad.
Pensé que, ya que me encontraba en un lugar similar, podría aprovechar para ensayar un poco a capella. Así pues, comencé a calentar la voz con una cancioncilla alemana, decidida a pasar a un repertorio lírico en cuanto la voz estuviera lo suficientemente entonada.



Christine E. Willer- Mensajes: 37
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: Por ahí
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
El entrenamiento me estaba resultando bastante agotador, pero no lo iba a dejar de hacer en un buen tiempo, a pesar de que últimamente estaba siendo más seguido por motivo de un próximo campeonato, no me molestaba practicar futbol americano más seguido, para nada, lo que me molestaba era tener cada vez a más chicas enfadadas. Y no era que ya no me quedaran o no pudiera conseguir a una, es que mis favoritas necesitaban más trabajo, siempre llega ese momento en que te dicen 'quiero un noviazgo' ¿no pueden asumir que el sexo no siempre significa algo serio' No quiero atarme, nunca quise, me da pánico y no pienso cambiarlo, allá esas presumidas, se lo pierden ellas.
Salí del instituto luego de darme una ducha, pero como siempre seguí con la chaqueta del equipo, ser un titán es un orgullo. Beth me tenía el ojo buen puesto, así que no podía quedarme ni un minuto más para arreglar esos líos y de mala gana y con un balón en mano me fuí. Las calles de Ohio estaban despobladas, era un lugar más bien familiar y por estas horas los padres debían estar jugando con sus hijos o algo así. Padres, comencé a pensar en Noah y añorar a ese pequeño niño que luego de la escuela se iba corriendo ansioso para llegar a entrenar con él, aunque las cosas no habían cambiado demasiado, quería conectarme un poco más con él. Inconscientemente llegué al teatro, lugar de interminables historias de Shelby y Noah, ambos tenían raices allí, momentos muy felices que había escuchado muchas veces.
El callejón estaba suicio y descuidado y cuando me acerqué a la entrada recorriendo las butacas y tomé asiento, apareció una chica que cantó algo en un idioma que no comprendí. Su voz me hechizó, era una ópera que me absorvía, cuando terminé bajé las escaleras aplaudiendo y dando silbidos y de un salto subí al escenario. Era una chica de pelo rojo y tes pálida, era muy hermosa, la miré con una sonrisa.
-Tu voz es hermosa, tu eres hermosa ¿que haces aquí cariño?
Salí del instituto luego de darme una ducha, pero como siempre seguí con la chaqueta del equipo, ser un titán es un orgullo. Beth me tenía el ojo buen puesto, así que no podía quedarme ni un minuto más para arreglar esos líos y de mala gana y con un balón en mano me fuí. Las calles de Ohio estaban despobladas, era un lugar más bien familiar y por estas horas los padres debían estar jugando con sus hijos o algo así. Padres, comencé a pensar en Noah y añorar a ese pequeño niño que luego de la escuela se iba corriendo ansioso para llegar a entrenar con él, aunque las cosas no habían cambiado demasiado, quería conectarme un poco más con él. Inconscientemente llegué al teatro, lugar de interminables historias de Shelby y Noah, ambos tenían raices allí, momentos muy felices que había escuchado muchas veces.
El callejón estaba suicio y descuidado y cuando me acerqué a la entrada recorriendo las butacas y tomé asiento, apareció una chica que cantó algo en un idioma que no comprendí. Su voz me hechizó, era una ópera que me absorvía, cuando terminé bajé las escaleras aplaudiendo y dando silbidos y de un salto subí al escenario. Era una chica de pelo rojo y tes pálida, era muy hermosa, la miré con una sonrisa.
-Tu voz es hermosa, tu eres hermosa ¿que haces aquí cariño?


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Abraham F. Puckerman- Mensajes: 43
Fecha de inscripción: 27/01/2012
Localización: No lo intentes, no podrías saberlo
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Puede que mi vida no haya sido nunca tranquila. Ciertamente, mi existencia siempre había sido similar a una montaña rusa, pues había estado llena de altibajos. Sin embargo, cuando cantaba conseguía estabilizar ese errático vivir, ese insostenible rumbo que tenía mi vida desde que abrí los ojos a la luz de este mundo. Al menos durante esos momentos no tenía que andarme preocupando por mi físico, ni por conseguir llegar a los objetivos de mi familia. Cantando podía ser yo misma, una chica albina que soñaba con su futuro en el campo de la música.
Pero esa paz que sentía se fue en cuanto una voz me hizo quedarme en medio de una estrofa, dando de paso un respingo por el susto recibido. Me hacía sola en el teatro, no esperaba tener público. Vaya, acababa de dar mi primer concierto en suelo americano. Ironías de la vida...
Enfoqué mis ojos en el patio de butacas, para encontrarme con un chico que aplaudía y silbaba en mi dirección, para luego plantarse enfrente de mí de un salto, dedicándome de paso un piropo. Sentí como el pulso aumentaba bajo mi piel, mientras que en mis mejillas, que siempre odiaba por ser tan pálidas como las de un fantasma, aparecían dos leves manchas sonrosadas, fruto de la turbación que sentía.
-Da... danke-contesté en alemán, mientras que estudiaba al chico más de cerca. Blanco, de pelo oscuro... no estaba nada mal, aunque no me iba a hacer ilusiones. No era plato de gusto para todos, pues mi aspecto siempre era considerado de estrafalario. Mis ojos siempre asustaban a muchos por el color rojizo que tenían. Y cuando mi pelo estaba sin teñir ya era completamente un fantasma-He entrado aquí por azar... no estaba en mis planes, ciertamente...
¿Por qué estaba turbada? Simple, me había llamado cariño. Y no estaba habituada a que me llamasen así fuera de la esfera familiar.
Pero esa paz que sentía se fue en cuanto una voz me hizo quedarme en medio de una estrofa, dando de paso un respingo por el susto recibido. Me hacía sola en el teatro, no esperaba tener público. Vaya, acababa de dar mi primer concierto en suelo americano. Ironías de la vida...
Enfoqué mis ojos en el patio de butacas, para encontrarme con un chico que aplaudía y silbaba en mi dirección, para luego plantarse enfrente de mí de un salto, dedicándome de paso un piropo. Sentí como el pulso aumentaba bajo mi piel, mientras que en mis mejillas, que siempre odiaba por ser tan pálidas como las de un fantasma, aparecían dos leves manchas sonrosadas, fruto de la turbación que sentía.
-Da... danke-contesté en alemán, mientras que estudiaba al chico más de cerca. Blanco, de pelo oscuro... no estaba nada mal, aunque no me iba a hacer ilusiones. No era plato de gusto para todos, pues mi aspecto siempre era considerado de estrafalario. Mis ojos siempre asustaban a muchos por el color rojizo que tenían. Y cuando mi pelo estaba sin teñir ya era completamente un fantasma-He entrado aquí por azar... no estaba en mis planes, ciertamente...
¿Por qué estaba turbada? Simple, me había llamado cariño. Y no estaba habituada a que me llamasen así fuera de la esfera familiar.



Christine E. Willer- Mensajes: 37
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: Por ahí
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Me encanta ver el efecto que causan mis palabras en la chica. La sangre comienza a arder en mis venas, llenándome de esas ganas de hacerle mía, de besar esos labios tan tímidos ante mi presencia. De cerca me dí cuenta de que era más pálida de lo que había pensado y aquello me hice sonreir y sentirme atraído. Y era algo que había que mencionar, pues no siempre que me involucraba con una chica me sentía atraído por ella. Era especial, diferente y se ruborizada a mi presencia, eso me gustaba. Me dijo que no era su intención pasar por allí, que fue el azar, comencé a jugar con la pelota entre mis manos y le dediqué una sonrisa seductora.
-Que coincidencia, también estoy aquí por azar, venía saliendo de entrenamiento y decidí ver el teatro.
Me quité la chaqueta para dejar a la vista mi polera sin mangas y acercarme un poco más, aunque la distancia era más o menos de un metro todavía. Entrecerré los ojos y miré más fijamente a la chica. Aunque no lo aparentara, yo prestaba atención a mis compañeros de clases, ese tono de piel...
-¡Te conozco! tu estás en mi clase de historia, te llamas...- cerré los ojos, no hace mucho que la había conocido y guardaba suficientes nombres de chicas en mi cabeza como para recordarlo tan fácil, sin embargo de pronto surgió - Eres Christine, yo soy Abraham, claro que eso de seguro ya lo sabes-cometé con suficiencia.
Me aclaré la garganta, no era normal que el nombre de una chica con la que nunca había hablado viniera a mi cabeza de la nada, debía significar que por algún motivo la retuve en la memoria, aunque ya a simple vista motivos habían muchos.
-Tu eres Alemana, dime, ¿siempre haz cantado?
-Que coincidencia, también estoy aquí por azar, venía saliendo de entrenamiento y decidí ver el teatro.
Me quité la chaqueta para dejar a la vista mi polera sin mangas y acercarme un poco más, aunque la distancia era más o menos de un metro todavía. Entrecerré los ojos y miré más fijamente a la chica. Aunque no lo aparentara, yo prestaba atención a mis compañeros de clases, ese tono de piel...
-¡Te conozco! tu estás en mi clase de historia, te llamas...- cerré los ojos, no hace mucho que la había conocido y guardaba suficientes nombres de chicas en mi cabeza como para recordarlo tan fácil, sin embargo de pronto surgió - Eres Christine, yo soy Abraham, claro que eso de seguro ya lo sabes-cometé con suficiencia.
Me aclaré la garganta, no era normal que el nombre de una chica con la que nunca había hablado viniera a mi cabeza de la nada, debía significar que por algún motivo la retuve en la memoria, aunque ya a simple vista motivos habían muchos.
-Tu eres Alemana, dime, ¿siempre haz cantado?


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Abraham F. Puckerman- Mensajes: 43
Fecha de inscripción: 27/01/2012
Localización: No lo intentes, no podrías saberlo
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Me concentré en respirar, en calmar mi torrente sanguíneo, hasta que sentí como mi rostro volvía a su palidez habitual y tan odiada por mí. Al menos con su color natural no tendría que preocuparme de dejar entrever demasiado lo turbada que me sentía. Me gustaba ser una estatua indiferente, una esfinge que mira a los demás sin dejar que estos vean lo que siente. Siempre me había protegido así, y nunca me había fallado.
Lo cierto es que su rostro me sonaba algo, aunque mis sospechas se confirmaron cuando me habló del curso de historia. Genial, suerte que me había concentrado en no ser demasiado ilusa, pues se veía que, si me conocía, no iba a querer ni tocarme. Normal, viendo como veía mi piel, como si fuera algo extraño por su palidez tan marcada. No había día en el que no maldijera mi mala suerte por haber tenido que padecer ese defecto genético. Porque sí, encima era algo que llevaba en mis genes y que no podría cambiar por nada del mundo. Había personas con defectos físicos que tras una operación quedaban perfectamente. Yo jamás tendría ese consuelo, pues ¿cómo iba a poder modificar mi ADN?
El caso es que me sorprendió que hubiera conocido mi nombre. Yo no era especialmente sociable, y era más conocida por la "alemana fantasmal". No me importaban en demasía esos motes crueles que la gente solía poner, pero me sentía tan insegura por su culpa... eso sin contar con el idioma que tanto me costaba. Era una presa fácil para aquellos que disfrutaban denigrando a los demás.
-Sí, se quien eres, uno de los del equipo del instituto. Estás en boca de todas las chicas últimamente-repuse con cierto sarcasmo-Y sí, soy alemana y llevo cantando desde que tengo memoria. Aunque no canto lo mismo que el resto del coro del instituto. Canto ópera.
Lo cierto es que su rostro me sonaba algo, aunque mis sospechas se confirmaron cuando me habló del curso de historia. Genial, suerte que me había concentrado en no ser demasiado ilusa, pues se veía que, si me conocía, no iba a querer ni tocarme. Normal, viendo como veía mi piel, como si fuera algo extraño por su palidez tan marcada. No había día en el que no maldijera mi mala suerte por haber tenido que padecer ese defecto genético. Porque sí, encima era algo que llevaba en mis genes y que no podría cambiar por nada del mundo. Había personas con defectos físicos que tras una operación quedaban perfectamente. Yo jamás tendría ese consuelo, pues ¿cómo iba a poder modificar mi ADN?
El caso es que me sorprendió que hubiera conocido mi nombre. Yo no era especialmente sociable, y era más conocida por la "alemana fantasmal". No me importaban en demasía esos motes crueles que la gente solía poner, pero me sentía tan insegura por su culpa... eso sin contar con el idioma que tanto me costaba. Era una presa fácil para aquellos que disfrutaban denigrando a los demás.
-Sí, se quien eres, uno de los del equipo del instituto. Estás en boca de todas las chicas últimamente-repuse con cierto sarcasmo-Y sí, soy alemana y llevo cantando desde que tengo memoria. Aunque no canto lo mismo que el resto del coro del instituto. Canto ópera.



Christine E. Willer- Mensajes: 37
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: Por ahí
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Con una cierta nota de sarcasmo, la chica respondió que sabía quien era, pues parecía estar en la boca de todas las chicas, no pude evitar reír un momento. Eso significaba para mí un cumplido, y notar ciertos celos en la chica también. No podía dejar de mirarla, tenía unos pechos muy apetecibles y un cuerpo para infarto, no podía creer que antes no me hubiera fijado en eso, a estas alturas debería haberme acostado con ella un buen par de veces. Era realmente guapa, sus facciones le hacian parecer una perfecta muñeca de porcelana. Comenzaba a pensar que al pensar en Noah lo que me trajo aquí no fue su música, si no su detector de chicas guapas.
-Vaya, gracias por el cumplido-me acerqué lentamente y tomé su cara entre mis manos, junté mis labios con los suyos con el propósito de darle un beso pequeño, sin embargo sentí el impulso de entre abrirlos y jugar con su lengua y así lo hice. Sé que beso bien, probablemente mejor que cualquier chico en la escuela, me han dicho que una chica me desea con solo besarme, es mi mejor arma, me separé de ella lentamente- y ahora estoy en tu boca.
Sin alejarme escuché que cantaba ópera, me pareció de lo más interesante, pero ya la deseaba, este tipo de charlas o se me hacían muy necesarias. Sin embargo hubo una palabra que me instó a mantenerme atento 'coro' con que ella sabía del club, sonreí contra sus labios.
-Sí, lo conozco, mi padre cantaba ahí, también era bueno con las chicas-sonreí y le dí un segundo beso- y dime chica alemana ¿quieres una bienvenida?-miré los camarines de reojo.
-Vaya, gracias por el cumplido-me acerqué lentamente y tomé su cara entre mis manos, junté mis labios con los suyos con el propósito de darle un beso pequeño, sin embargo sentí el impulso de entre abrirlos y jugar con su lengua y así lo hice. Sé que beso bien, probablemente mejor que cualquier chico en la escuela, me han dicho que una chica me desea con solo besarme, es mi mejor arma, me separé de ella lentamente- y ahora estoy en tu boca.
Sin alejarme escuché que cantaba ópera, me pareció de lo más interesante, pero ya la deseaba, este tipo de charlas o se me hacían muy necesarias. Sin embargo hubo una palabra que me instó a mantenerme atento 'coro' con que ella sabía del club, sonreí contra sus labios.
-Sí, lo conozco, mi padre cantaba ahí, también era bueno con las chicas-sonreí y le dí un segundo beso- y dime chica alemana ¿quieres una bienvenida?-miré los camarines de reojo.


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Abraham F. Puckerman- Mensajes: 43
Fecha de inscripción: 27/01/2012
Localización: No lo intentes, no podrías saberlo
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Supongo que podría haberme imaginado que fuera a reaccionar así. Podría, pero no lo hice, por el simple motivo de que no me consideraba una chica que despertase esos intereses en los tíos. A ellos no les iban los fantasmas de ojos rojos, siempre me lo había repetido hasta la saciedad. Eso sin contar con que yo tampoco era una de esas animadoras americanas de cuerpos trabajados en el gimnasio y piel bronceada por rayos UVA. Era más bien poquita cosa, un esqueleto con algo de carne en los huesos para resumir. Un esqueleto que, años atrás, había creído estar gordo. Quien me escuchase decir aquello debería de pensar que estaba de psiquiátrico.
Aún así, ver que aquel chico que tan popular era entre las cheers y demás chicas se decidiera a darme un morreo hizo que mis esquemas mentales se cayeran por su propio peso. Era el primero que se acercaba a mí de esa guisa en U.S.A; no era habitual que una mosquita muerta como yo les atrayera. En Alemania las cosas no eran así, e incluso gocé del "privilegio" de estar con un chico durante unos meses. Tal vez cada país tuviera sus propios baremos.
Le seguí el beso. ¿Qué otra cosa podía hacer? Consideré mis opciones y supe que, si quería perder esa fama de rara que tenía, iba a tener que dejar de ser una personita inaccesible. Tal vez acostándome con él pudiera arañar un poco de popularidad, que buena falta me hacía si quería ser alguien en el Carmel. Ya estaba harta de ver como los demás me miraban como si fuera un bicho raro que hubiera aparecido de buenas a primeras por los pasillos del instituto.
Por eso obligué a mi cuerpo a romper las barreras que siempre me esforzaba en imponerle. Aunque a primera vista pareciera más un vampiro o un fantasma corpóreo, seguía siendo un ser humano, con deseos e impulsos. Solo tenía que dejar que estos fueran los que me dirigieran esta vez.
-¿Es la primera vez que vas a probar a una germana?-dije alzando una ceja, obviando su pregunta-No puedes compararnos con las americanas; somos mucho más temperamentales. Hay quien dice que una vez que prueba a una alemana, no toma a otra que no sea de ese país.
Aún así, ver que aquel chico que tan popular era entre las cheers y demás chicas se decidiera a darme un morreo hizo que mis esquemas mentales se cayeran por su propio peso. Era el primero que se acercaba a mí de esa guisa en U.S.A; no era habitual que una mosquita muerta como yo les atrayera. En Alemania las cosas no eran así, e incluso gocé del "privilegio" de estar con un chico durante unos meses. Tal vez cada país tuviera sus propios baremos.
Le seguí el beso. ¿Qué otra cosa podía hacer? Consideré mis opciones y supe que, si quería perder esa fama de rara que tenía, iba a tener que dejar de ser una personita inaccesible. Tal vez acostándome con él pudiera arañar un poco de popularidad, que buena falta me hacía si quería ser alguien en el Carmel. Ya estaba harta de ver como los demás me miraban como si fuera un bicho raro que hubiera aparecido de buenas a primeras por los pasillos del instituto.
Por eso obligué a mi cuerpo a romper las barreras que siempre me esforzaba en imponerle. Aunque a primera vista pareciera más un vampiro o un fantasma corpóreo, seguía siendo un ser humano, con deseos e impulsos. Solo tenía que dejar que estos fueran los que me dirigieran esta vez.
-¿Es la primera vez que vas a probar a una germana?-dije alzando una ceja, obviando su pregunta-No puedes compararnos con las americanas; somos mucho más temperamentales. Hay quien dice que una vez que prueba a una alemana, no toma a otra que no sea de ese país.



Christine E. Willer- Mensajes: 37
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: Por ahí
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
La chica me devolvió el beso, podía intuir que no había tenido mucha práctica últimamente, su lengua era un tanto primeriza, pero eso resultaba más estimulante, ya me hacía falta un poco de sexo, con tantas chicas en mi contra este último tiempo mis necesidades crecían. Además eran unas conspiradoras entre ellas, mujeres, jamás terminaré de entenderlas, si metes la pata con una resulta que todo el grupo te hace la desconocida. Pero eso no importaba ahora, sabía en que terminaría esto y me gustaba.
Escuché a la chica con atención, su cara me parecía desafiante, como si no le hubiera impresionado y eso era algo que no podía tolerar. Me preguntó si sería la primera vez 'que probara con una germana' sonreí ampliamente, ya la tenía en la bolsa, se había decidido a hacerlo conmigo, era algo así como un record. Me sentía todo un galán, sin embargo puse los ojos en blanco ante su siguiente comentario, dijo que una vez que pruebas con alguien de su país, luego no la puedes soltar- ¿Era eso un reto? ¿me estaba retando aquella chica con la que nadie hablaba a mi, Puckerman? La miré fijo un instante y luego chasqué la lengua en señal de lástima.
-Pobre chica, no sabe en lo que se ha metido, me veré obligado a demostrarte que la que no podrá dejar de pensar en mí, serás tú.
La tomé de las caderas firmemente y luego puse sus manos en mi cuello, indicándole con una seña que se afirmara, aunque en ningún momento dejé de besarla, una vez que la chica se sujetó, tomé sus piernas y las enrosqué en mi cadera, avancé a tientas a los bastidores, acariciándola en todo momento, estaba decidido a que esa pequeña orgullosa recordara mi nombre, mi orgullo es mi punto débil. La senté en una mesa de maquillaje quitando todo lo que había encima de un manotazo.
-Luego querrás comprometerte conmigo y sufrirás, pero eso no importa, ya decidí quedar en tu mente.
Escuché a la chica con atención, su cara me parecía desafiante, como si no le hubiera impresionado y eso era algo que no podía tolerar. Me preguntó si sería la primera vez 'que probara con una germana' sonreí ampliamente, ya la tenía en la bolsa, se había decidido a hacerlo conmigo, era algo así como un record. Me sentía todo un galán, sin embargo puse los ojos en blanco ante su siguiente comentario, dijo que una vez que pruebas con alguien de su país, luego no la puedes soltar- ¿Era eso un reto? ¿me estaba retando aquella chica con la que nadie hablaba a mi, Puckerman? La miré fijo un instante y luego chasqué la lengua en señal de lástima.
-Pobre chica, no sabe en lo que se ha metido, me veré obligado a demostrarte que la que no podrá dejar de pensar en mí, serás tú.
La tomé de las caderas firmemente y luego puse sus manos en mi cuello, indicándole con una seña que se afirmara, aunque en ningún momento dejé de besarla, una vez que la chica se sujetó, tomé sus piernas y las enrosqué en mi cadera, avancé a tientas a los bastidores, acariciándola en todo momento, estaba decidido a que esa pequeña orgullosa recordara mi nombre, mi orgullo es mi punto débil. La senté en una mesa de maquillaje quitando todo lo que había encima de un manotazo.
-Luego querrás comprometerte conmigo y sufrirás, pero eso no importa, ya decidí quedar en tu mente.


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Abraham F. Puckerman- Mensajes: 43
Fecha de inscripción: 27/01/2012
Localización: No lo intentes, no podrías saberlo
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Sus palabras me hicieron torcer el gesto en una mueca de recelo. Vaya, tenía delante de mí a un clásico espécimen yankee pagado de sí mismo, y que seguramente se creería el mejor dentro de las camas de cada una de nosotras. A mí, sinceramente, no me impresionaba en absoluto; muchas veces se decía que aquel que más presumía de algo, carecía de esto mismo.
Así pues le dediqué una mirada mordaz, como si con ese gesto le dejase bien claro que yo no era de esas chicas que contribuiría a aumentar su fama de macho cabrío. A mí me iba la discreción, y sabía de buena tinta que en cuanto se acostara conmigo, fardaría de haberse tirado a la alemana rarita. Y no iba a permitir ser convertida en el cotilleo del instituto solo por culpa de un tío que buscaba sexo.
-Sabes, corres un serio peligro de que me sienta tentada a romper tu enorme ego-dije con calma-He oído hablar de tí, de tus acrobacias de alcoba, por llamarlo de algún modo. Por ahí se dice que te has tirado a casi todo el equipo de animadoras; sinceramente a mí eso me trae al fresco. Pero si vas a venir en plan pagado, me tientas a irme por la puerta. Ya sabes, los alemanes somos muy temperamentales...
No iba a negar que me moría de ganas por hacerlo, pero sabía bien que si me hacía la difícil, me hacía más deseable a sus ojos. Las facilonas, o eso decían, no eran ni la mitad de interesantes.
Así pues le dediqué una mirada mordaz, como si con ese gesto le dejase bien claro que yo no era de esas chicas que contribuiría a aumentar su fama de macho cabrío. A mí me iba la discreción, y sabía de buena tinta que en cuanto se acostara conmigo, fardaría de haberse tirado a la alemana rarita. Y no iba a permitir ser convertida en el cotilleo del instituto solo por culpa de un tío que buscaba sexo.
-Sabes, corres un serio peligro de que me sienta tentada a romper tu enorme ego-dije con calma-He oído hablar de tí, de tus acrobacias de alcoba, por llamarlo de algún modo. Por ahí se dice que te has tirado a casi todo el equipo de animadoras; sinceramente a mí eso me trae al fresco. Pero si vas a venir en plan pagado, me tientas a irme por la puerta. Ya sabes, los alemanes somos muy temperamentales...
No iba a negar que me moría de ganas por hacerlo, pero sabía bien que si me hacía la difícil, me hacía más deseable a sus ojos. Las facilonas, o eso decían, no eran ni la mitad de interesantes.



Christine E. Willer- Mensajes: 37
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: Por ahí
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Pensé que la chica se iba a lanzar a mí, que tendríamos sexo de inmediato e intentaría sacarme otro polvo de inmediato. Pero nada, la muchachita se limitaba a mirarme con cara de observar hasta el más último detalle y se decidió a hablar. Yo ya estaba empezando a emocionarme, así que no la solté, decidí escuchar su potencial declaración del tipo 'oh, Abraham, no puedo creer que esto esté pasando' y hacerlo de una vez. Me pasé la mano por el cabello con una sonrisa intentando demostrarle que la deseaba.
Pero de declaraciones de sorpresa, nada. La muchacha me soltó un discurso que me hizo retroceder y borrar la sonrisa en el acto. Había escuchado de mí y tenía mi buena fama, incluso me amenazó con salir si ya venía de pagado. Fruncí el ceño y la miré ofendido. Y no es que estuviera fingiendo, es que realmente lo estaba. No sé que me molestaba más, que la chica se quisiera ir y me estuviera rechazando, o que supiera de mi fama y solo eso le interesara, porque vamos, también esta mi cuerpazo y los piropos que puedo darle.
-Bien, si eso es lo que tu crees, me da igual. Escucha, si no quieres conocer mis 'trucos de camas'-dije haciendo las comillas en el aire con las manos- está bien, y aunque estás buenísima y me parezcas interesante puedes irte si quieres-me rasqué una ceja y la atraje de nuevo hacia mi cuerpo, intentando calmarme y que el enfado se me pasara, pegué su pelvis a mi entrepierna y puse mi mano en su culo con un beso- ¿que me dices?
Pero de declaraciones de sorpresa, nada. La muchacha me soltó un discurso que me hizo retroceder y borrar la sonrisa en el acto. Había escuchado de mí y tenía mi buena fama, incluso me amenazó con salir si ya venía de pagado. Fruncí el ceño y la miré ofendido. Y no es que estuviera fingiendo, es que realmente lo estaba. No sé que me molestaba más, que la chica se quisiera ir y me estuviera rechazando, o que supiera de mi fama y solo eso le interesara, porque vamos, también esta mi cuerpazo y los piropos que puedo darle.
-Bien, si eso es lo que tu crees, me da igual. Escucha, si no quieres conocer mis 'trucos de camas'-dije haciendo las comillas en el aire con las manos- está bien, y aunque estás buenísima y me parezcas interesante puedes irte si quieres-me rasqué una ceja y la atraje de nuevo hacia mi cuerpo, intentando calmarme y que el enfado se me pasara, pegué su pelvis a mi entrepierna y puse mi mano en su culo con un beso- ¿que me dices?


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Abraham F. Puckerman- Mensajes: 43
Fecha de inscripción: 27/01/2012
Localización: No lo intentes, no podrías saberlo
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Mis sospechas habían sido confirmadas: estaba tratando con el clásico ególatra que solo buscaba conseguir una mayor fama en esas lides. Seguro que, si tuviera que representar en algún dibujo su mayor temor, se pintaría castrado o similar. Tenía frente a mí al tipo de tío más valorado por los parámetros de popularidad americanos, un baremo que, por desgracia también se nos aplicaba a nosotras. Se esperaba que las chicas fuéramos fáciles, que nos dejásemos follar a placer por cuantos nos pretendieran. Con buena había venido a dar. Me sentía tentada de irme, de salir de aquel teatro y buscarme otro sitio para cantar. Me quedaría sin sexo, pero estaba completamente segura de que sobreviviría a tal carencia, lo que no le pasaría, seguramente, a aquel chico, Bueno, pues si estaba desesperado, que se buscase a una prostituta, pero que no me usase a mí como tal.
Supongo que esperaría algún tipo de "declaración-de-sueño-imposible-por-fin-cumplido" o cualquier chorrada similar, pero seguro que no se imaginaba que iba a salirme por la tangente. Predecible era, sin dudas; y su enorme amor propio acababa de ser pisoteado por mí, por una de las "freak" del instituto. Vaya, a ver como iba a superponerse a mi rechazo sin echarse a llorar como un bebé.
No lo encajó bien del todo, o eso me pareció. Notaba en su voz una cierta... ¿inseguridad? Bueno, si no era eso, era algo tan parecido como una gota de agua a otra. Le acababa de romper los esquemas, puede que fuera la primera chica que le rechaza a la hora de acostarse con él. Un punto a mi favor: si acabábamos haciéndolo, yo no quedaría como una de esas chicas que don dos palabras ya se está ofreciendo. Habría opuesto resistencia, como hizo Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Tal vez todos éramos igual de pendencieros en el fondo, visto lo visto.
Escuché sus palabras con gesto frío, indiferente, como si no fueran conmigo. Así que me daba la ocasión de irme, lo que me sorprendió. Pensaba que iba a ponerse en plan "divo trágico que ha perdido su reputación" pero si se sentía así, no me lo demostró.
Fui a dejarle completamente derrotado y me dispuse a marcharme, cuando de buenas a primeras volví a encontrarme entre sus brazos y siendo tocada de una forma que poco dejaba a imaginaciones posteriores. Estaba desesperado, se le veía en la forma que tenía de apretarme, como intentando retenerme para evitar que me fuera. Al menos ya había ganado un asalto.
-No sé... puede que tus intentos de seducción funcionen con las demás chicas, pero a mí me va más la lógica, por llamarlo de algún modo. ¿Por qué habría de acostarme contigo en vez de con otro? Dime una sola razón para ello y aceptaré a abrirme de piernas. No te estoy pidiendo nada del otro mundo.
Supongo que esperaría algún tipo de "declaración-de-sueño-imposible-por-fin-cumplido" o cualquier chorrada similar, pero seguro que no se imaginaba que iba a salirme por la tangente. Predecible era, sin dudas; y su enorme amor propio acababa de ser pisoteado por mí, por una de las "freak" del instituto. Vaya, a ver como iba a superponerse a mi rechazo sin echarse a llorar como un bebé.
No lo encajó bien del todo, o eso me pareció. Notaba en su voz una cierta... ¿inseguridad? Bueno, si no era eso, era algo tan parecido como una gota de agua a otra. Le acababa de romper los esquemas, puede que fuera la primera chica que le rechaza a la hora de acostarse con él. Un punto a mi favor: si acabábamos haciéndolo, yo no quedaría como una de esas chicas que don dos palabras ya se está ofreciendo. Habría opuesto resistencia, como hizo Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Tal vez todos éramos igual de pendencieros en el fondo, visto lo visto.
Escuché sus palabras con gesto frío, indiferente, como si no fueran conmigo. Así que me daba la ocasión de irme, lo que me sorprendió. Pensaba que iba a ponerse en plan "divo trágico que ha perdido su reputación" pero si se sentía así, no me lo demostró.
Fui a dejarle completamente derrotado y me dispuse a marcharme, cuando de buenas a primeras volví a encontrarme entre sus brazos y siendo tocada de una forma que poco dejaba a imaginaciones posteriores. Estaba desesperado, se le veía en la forma que tenía de apretarme, como intentando retenerme para evitar que me fuera. Al menos ya había ganado un asalto.
-No sé... puede que tus intentos de seducción funcionen con las demás chicas, pero a mí me va más la lógica, por llamarlo de algún modo. ¿Por qué habría de acostarme contigo en vez de con otro? Dime una sola razón para ello y aceptaré a abrirme de piernas. No te estoy pidiendo nada del otro mundo.



Christine E. Willer- Mensajes: 37
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: Por ahí
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
La chica me escuchó con gesto ausente, como si verdaderamente no estuviera poniéndome atención. Cualquier otra vez me habría puesto de escándolo si alguna chica me hubiera rechazado de esa manera, el punto estaba, claro, en que ninguna otra chica lo había hecho. Tenía que reconocerlo: de tal palo, tal astilla. Era igual a mi padre y no me arrepentía de ello, se pasaba bien. Pero que una alemana anti-social, venga a pararme el carro de esta manera, desconcierta a cualquiera. Y me gusta mucho, la miraba con otros ojos, la verdad esra un alérgico al compromiso, pero no tendría problemas en 'estar' con alguien así, libre, además de liberal y tan desafiante, me estaba atrayendo pero no lo iba a demostrar.
Pareció ceder cuando comencé a besarla y me hizo arquear una ceja cuando me dijo que que le diera motivos para que se acostara conmigo. Francamente me sorprendía ¿Motivos? ¿desde cuando alguien necesita motivos para hacer algo tan espectacular? Me gustaba cada ves más, me trataba pésimo de buenas a primeras, y aunque no me va el masoquismo me atrae. Dijo que si le daba un buen motiva se me abría de piernas. Pero que chica tan iteresante. Decedí seguirle el juego, ya no me haría de rogar, si no me la follaba hoy, lo hago otro día. Con una sonrisa despreocupada tomé una silla y me senté frente a ella, con aire de un pintor que analiza a su nuevo modelo.
-Te diré algo, alemana, rusa, o lo que seas. No sé cuantas guerras ganó tu país o que cosa, pero esta, me lo estas ganando-alcé las manos, como en señal de inocencia- no sé que dramas tendrán con américa, la verdad eso de la historia a mí no me va, pero te diré algo, me gustas. Y te daré un buen motivo para hacerlo conmigo. Lo deseas. Deseas pegarte un buen rato y quizá repetirlo, y por sobretodo, deseas que sea conmigo. Me deseas, te deseo. Y no es algo que declaro a menudo, pero ahora tu decides, cedes a tu deseo, o dejas que ese orgullo te haga perderte una buena tarde.
Pareció ceder cuando comencé a besarla y me hizo arquear una ceja cuando me dijo que que le diera motivos para que se acostara conmigo. Francamente me sorprendía ¿Motivos? ¿desde cuando alguien necesita motivos para hacer algo tan espectacular? Me gustaba cada ves más, me trataba pésimo de buenas a primeras, y aunque no me va el masoquismo me atrae. Dijo que si le daba un buen motiva se me abría de piernas. Pero que chica tan iteresante. Decedí seguirle el juego, ya no me haría de rogar, si no me la follaba hoy, lo hago otro día. Con una sonrisa despreocupada tomé una silla y me senté frente a ella, con aire de un pintor que analiza a su nuevo modelo.
-Te diré algo, alemana, rusa, o lo que seas. No sé cuantas guerras ganó tu país o que cosa, pero esta, me lo estas ganando-alcé las manos, como en señal de inocencia- no sé que dramas tendrán con américa, la verdad eso de la historia a mí no me va, pero te diré algo, me gustas. Y te daré un buen motivo para hacerlo conmigo. Lo deseas. Deseas pegarte un buen rato y quizá repetirlo, y por sobretodo, deseas que sea conmigo. Me deseas, te deseo. Y no es algo que declaro a menudo, pero ahora tu decides, cedes a tu deseo, o dejas que ese orgullo te haga perderte una buena tarde.


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Abraham F. Puckerman- Mensajes: 43
Fecha de inscripción: 27/01/2012
Localización: No lo intentes, no podrías saberlo
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Alcé una ceja de forma un tanto fría, como si aquello de que estuviéramos hablando no fuera más trascendental que el afinado de un violín o similar. Sabía que si continuaba así, fría y distante, sería más codiciada a sus ojos y, de paso, me ganaría una mejor fama. No había que ser muy idiota como para saber la obsesión que tenían los tíos con las chicas inaccesibles, con las "diosas indiferentes". Siempre pretendían a estas, pues se consideraban como retos. Y yo estaba dispuesta a demostrar que no era una facilona que se podía tirar cualquiera que se le antojase. Iba a poner mi listón en una alta posición, para evitarme una mala fama innecesaria.
Y entonces empezó a meter la pata. Primero, por mezclar mi país con la nación rusa. He crecido en una familia de gran orgullo patriótico (a veces incluso había llegado a creer que mi padre era un nazi reencarnado o similar, viendo como siempre estaba liado con lo de la "gran nación alemana" o gilipolleces por el estilo) y aunque yo no lo llevaba a tales extremos como algunos en mi familia, sí me sentía orgullosa de ser alemana. Alemana, no rusa. Al parecer Casanova no había estudiado la suficiente geografía en la escuela primaria.
-Banal-dije como si nada-Estereotipado y manido. ¿Eso es lo que sabes hacer únicamente? Te hacía algo más listo, creía que tenías más cerebro de lo que aparentas, pero veo que no. Creo que voy a tener que usar las maneras de mi país para hacer funcionar esa neurona tuya.
Y claro que las iba a usar: iba a cambiar la situación con brusquedad. Haciéndome la incomprensible también me haría de respetar. Iba a encargarme de ser yo la que llevase las riendas en ese encuentro, pues no me cabía dudas de que aquel tipo estaba acostumbrado a dominar, pero no a ser dominado. Ya era hora de que lo probase.
Me acerqué con pasos firmes, que no dejaban entrever nada, para luego, de buenas a primeras, acomodarme en su regazo y plantarle un buen morreo en plena boca. Había decidido ignorar el resto de sus comentarios sobre historia, deseos y demás. No había ganas de empezar una batalla dialéctica que seguramente ganaría.
-A nosotros, los alemanes-recalqué la palabra-nos gusta dominar, no ser dominados. No pretendas que vaya de sumisa, porque no pienso hacerlo.
Y entonces empezó a meter la pata. Primero, por mezclar mi país con la nación rusa. He crecido en una familia de gran orgullo patriótico (a veces incluso había llegado a creer que mi padre era un nazi reencarnado o similar, viendo como siempre estaba liado con lo de la "gran nación alemana" o gilipolleces por el estilo) y aunque yo no lo llevaba a tales extremos como algunos en mi familia, sí me sentía orgullosa de ser alemana. Alemana, no rusa. Al parecer Casanova no había estudiado la suficiente geografía en la escuela primaria.
-Banal-dije como si nada-Estereotipado y manido. ¿Eso es lo que sabes hacer únicamente? Te hacía algo más listo, creía que tenías más cerebro de lo que aparentas, pero veo que no. Creo que voy a tener que usar las maneras de mi país para hacer funcionar esa neurona tuya.
Y claro que las iba a usar: iba a cambiar la situación con brusquedad. Haciéndome la incomprensible también me haría de respetar. Iba a encargarme de ser yo la que llevase las riendas en ese encuentro, pues no me cabía dudas de que aquel tipo estaba acostumbrado a dominar, pero no a ser dominado. Ya era hora de que lo probase.
Me acerqué con pasos firmes, que no dejaban entrever nada, para luego, de buenas a primeras, acomodarme en su regazo y plantarle un buen morreo en plena boca. Había decidido ignorar el resto de sus comentarios sobre historia, deseos y demás. No había ganas de empezar una batalla dialéctica que seguramente ganaría.
-A nosotros, los alemanes-recalqué la palabra-nos gusta dominar, no ser dominados. No pretendas que vaya de sumisa, porque no pienso hacerlo.



Christine E. Willer- Mensajes: 37
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: Por ahí
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Nada. La chica no se sorprendía, no reaccionaba con nada. Simplemente se limitaba a mirarme así, con esa cara suya de póquer, sería una estupenda jugadora, el punto es que me está matando de curiosidad, sé que quiere tener sexo conmigo, se huele, pero no puedo entender su actitud, es como si lo hiciera por mero aburrimiento, como si yo no le acelerara los sentidos. Fruncí el ceño para mi mismo, no me gustaba que las mujeres me descolocaran o me hicieran pensar, no estoy seguro de si esta chica me está cayendo demasiado mal o si me terminaré haciendo adicto a ella, pero sea cual sea, no cederé, seguiré y me buscaré otra chiquilla. Pero no todas me van a acusar de usar 'la neurona' que tengo, o a mostrarme como se hacen las cosas por su país, fruncí los labios en una cínica sonrisa.
-¿Que hace la tuya en este momento? me sorprende que camines y hables al mismo tiempo-le miré con un deseo evidente, grotesco, sin nada que ocultar- pero estás lo que es buenísima.
Me dejó desconcertado cuando comenzó a acercarse, por un minuto pensé que me dejaría con las ganas y se iría pero nada, se acercó a mi y me besó de una manera impresionante. Me costó reaccionar, pero en fracción de segundo apoyé mis manos en su culo y la besé con ganas, esta chica estaba despertando extrañas partes de mí, no quería que esta fuera la última vez que nos vemos, y además ella quería llevar el control, despacio me acerqué lentamente a la altura de su escote y la besé en los senos, sólo al inicio.
-Me encantan así, ¿sabes? soy alérgico al compromiso, pero no tendría el menor problema en tener algo contigo, ¿que te parece compañeros sexuales? -me reí y la tomé en brazos para depositarla con cuidado en una colchoneta que había en el suelo como parte de la ambientación de alguna obra y seguí besándola- Eres hermosa, eso lo juro.
-¿Que hace la tuya en este momento? me sorprende que camines y hables al mismo tiempo-le miré con un deseo evidente, grotesco, sin nada que ocultar- pero estás lo que es buenísima.
Me dejó desconcertado cuando comenzó a acercarse, por un minuto pensé que me dejaría con las ganas y se iría pero nada, se acercó a mi y me besó de una manera impresionante. Me costó reaccionar, pero en fracción de segundo apoyé mis manos en su culo y la besé con ganas, esta chica estaba despertando extrañas partes de mí, no quería que esta fuera la última vez que nos vemos, y además ella quería llevar el control, despacio me acerqué lentamente a la altura de su escote y la besé en los senos, sólo al inicio.
-Me encantan así, ¿sabes? soy alérgico al compromiso, pero no tendría el menor problema en tener algo contigo, ¿que te parece compañeros sexuales? -me reí y la tomé en brazos para depositarla con cuidado en una colchoneta que había en el suelo como parte de la ambientación de alguna obra y seguí besándola- Eres hermosa, eso lo juro.


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Abraham F. Puckerman- Mensajes: 43
Fecha de inscripción: 27/01/2012
Localización: No lo intentes, no podrías saberlo
Re: Una tarde normal siempre puede convertirse en una tarde señalada (Abraham) +18
Se podría decir que esperaba todas y cada una de sus reacciones. Era simple, más que nada porque casi todos los hombres eran iguales, no hay más que darles un poco de calor para que ya estén dispuestos a acostarse contigo. Desconozco si es algo que ya viene dado con el cromosoma Y o si se aprende con el progresivo desarrollo y el influjo de sus amigos, pero lo cierto es que todos me parecían iguales en una cosa: tienen la cabeza entre las piernas.
No dejaba de repetir que estaba buena y cosas así. ¿Acaso creía que unos simples piropos iban a doblegarme? Desde luego, conmigo no servían, pues era como si escuchase llover en lugar de sus palabras; me sonaban vacías, las clásicas palabras que se dicen en estas ocasiones. No me cabía ninguna duda de que no era la primera tía a la que le decía esas cosas, ni sería la última, aunque esto tampoco me importaba mucho. Si había de establecer una relación estable, lo haría cuando volviera a Berlín, y no aquí. No quería tener nada que me ligase a este país que tan poco me gustaba.
Me dejé conducir hasta aquella colchoneta que descansaba sobre el escenario. No es que fuera un lugar que a mi entender resultase apropiado para hacerlo, pero seguramente no encontraríamos nada mejor por aquí, a no ser que nos metiéramos en un camerino... lo cual me seducía más, pues tenía algo en mente que me sería imposible hacer en una colchoneta. No quería ser una sumisa, quería llevar el control en todos los ámbitos, y eso también incluían ciertas ideas que se pasaban por mi cabeza. Además de que sería más complicado que nos descubrieran.
-No creo que este sea un buen sitio-dije mientras introducía mis manos entre nosotros, para conseguir algo de espacio y poderme escabullir fuera de aquel lecho improvisado-Creo que puedo encontrar uno que nos satisfaga más.
No dejaba de repetir que estaba buena y cosas así. ¿Acaso creía que unos simples piropos iban a doblegarme? Desde luego, conmigo no servían, pues era como si escuchase llover en lugar de sus palabras; me sonaban vacías, las clásicas palabras que se dicen en estas ocasiones. No me cabía ninguna duda de que no era la primera tía a la que le decía esas cosas, ni sería la última, aunque esto tampoco me importaba mucho. Si había de establecer una relación estable, lo haría cuando volviera a Berlín, y no aquí. No quería tener nada que me ligase a este país que tan poco me gustaba.
Me dejé conducir hasta aquella colchoneta que descansaba sobre el escenario. No es que fuera un lugar que a mi entender resultase apropiado para hacerlo, pero seguramente no encontraríamos nada mejor por aquí, a no ser que nos metiéramos en un camerino... lo cual me seducía más, pues tenía algo en mente que me sería imposible hacer en una colchoneta. No quería ser una sumisa, quería llevar el control en todos los ámbitos, y eso también incluían ciertas ideas que se pasaban por mi cabeza. Además de que sería más complicado que nos descubrieran.
-No creo que este sea un buen sitio-dije mientras introducía mis manos entre nosotros, para conseguir algo de espacio y poderme escabullir fuera de aquel lecho improvisado-Creo que puedo encontrar uno que nos satisfaga más.



Christine E. Willer- Mensajes: 37
Fecha de inscripción: 26/01/2012
Localización: Por ahí
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