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Tiempos desesperados, medidas desesperadas [Beth]

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Tiempos desesperados, medidas desesperadas [Beth]

Mensaje por John S. Marston el Miér Feb 01, 2012 8:40 pm

Que mejor que antes de clases hubiera un duro entrenamiento con los Titans. Repetía esta broma para mí de una forma sarcótica, era algo tonto pero cierto, solía hacer ese tipo de chistes para mí mismo, y lo más extraño de esto (aún más de lo que ya era) se me hacía algo gracioso. Estaba muy arto y enfadado de aquel entrenamiento tan duro que tuve con los chicos. Me dolía la cabeza de la presión que sentía, y sin duda tenia, era muy difícil encargarse del equipo y a la vez dar clases a bastantes grupos de chicos. Ya me había cargado una responsabilidad y no pensaba fallar ninguna, estaba preparado para cosas muy grandes como usar un arma, dispararla y tratar de sobrevivir a un campo de tiros en un campo abierto, con la mitad de tus hombres, amigos muriendo frente de tus ojos, aún tenía pesadillas de esos malditos enfrentamiento que había vivido hace un par de meses. No me parecía bastante grato ver a mis compañeros de armas morir junto a mí, diciéndome sus últimas palabras, e incluso dándome cartas u obsequios para que se las entregara a sus familiares, cosa que tuve que hacer porque había dado mi palabra, y bien recuerdo que algunas veces lloraba al mirar como sufrían por el dolor de una explosión o un par de balas dentro de ellos, era muy triste y difícil para mí soportar aquellas duras escenas de conflictos armados, había vivido bastantes experiencias para mi gusto. Muchas personas toman como asesinos a los soldados, cosa que es realmente lo contrario, cosas muy inciertas, los soldados sufren y bastante. Arriesgan todo por su patria, por un ideal, sacrifican sus vidas para intentar hacer y dar lo mejor… cosa que me había sucedido, perdí mi matrimonio por defender un ideal, por lo que creía que era lo correcto. Esto no se comparaba a los conflictos que había vivido, en esto no estaba muy preparado, me sentía bastante indefenso a cada momento de impartir una clase. Todo lo ocultaba tras unas muchas bromas que hacía para mantener el control y su atención, por el momento esa estrategia me servía de maravilla.

Trataba de calmar mi frustración y desesperación antes de empezar una clase, caminaba por los pasillos de la escuela cerca de la sala de música donde los chicos de New Directions practicaban, y si más no recordaba había un piano en ese lugar… ¡perfecto! Que mejor manera de calmar mi enfado por haber gritado por varias horas, a los jugadores que resultaban fallando en los pases o a la hora de defender la posición del mariscal de campo. El piano siempre me había ayudado en muchas maneras a llevar un estilo de vida algo calmado, y a la vez a aumentar mis conocimientos. Antes de entrar en aquella sala, primero mire de reojo si no había nadie en la sala, no quería meterme en problemas con los directores de New Directons, por meterme a su espacio de música y aparte tocar su hermoso piano en color negro, que tenía un brillo de la luz que se reflejaba por sus partes superiores hechas de madera. Al asegurarme que no había nadie dentro de la sala, entre con cautela mirando hacia toda dirección posible asegurándome que en realidad el salón estuviera vacio. Cuando estuve muy seguro que no había nadie dentro, cerré la puerta tratando sin hacer mucho ruido, aunque sería algo tonto, me podrían descubrir por el simple pro muy hermoso sonido que emitiría el piano a la hora que tocara sus teclas negras y blancas, ya poco me importaba, solo quería calmar mi enfado y enojo de una vez, de una manera que siempre funcionaba.

Al estar cerca al piano, tome un par de segundos para admirarlo, mientras que quitaba mi saco de vestir de color negro y lo dejaba en uno de los pupitres, junto con mi maletín. Seque el poco sudor de mi frente con la manga de mi camisa de botones blanca, levante los puños de la camisa de manga larga hasta la mitad de mis antebrazos y antes de empezar a tocar, afloje un poco mi corbata. Me senté en el banco que estaba frente del piano y deslice mi mano por la parte superior del piano que cubría las teclas, era un tipo de protección para estas, se sentía un frio muy agradable, como si echara de menos tocar piano y sacar todo lo que tenia dentro. Me traía bastantes recuerdos de mi padre, nostálgico ya estaba al admirar ese piano, pero esta vez lo estaba aun más…. Me hacía mucha falta en estos momentos, necesitaba a alguien para sacar todo este dolor que llevaba enterrado por bastante tiempo, la muerte y el divorcio, fueron cosas que me llegaron hasta lo más profundo del corazón, me daba cuenta lo solo que estaba en realidad… no tenía a nadie… solo a mí mismo, y eso no servía de mucho. Cerré los ojos con fuerza mientras levantaba la tapa de las teclas para empezar a tocar piano, quería olvidar todo, sacarlo todo de golpe y sin tratar de llorar, no quería verme ridículo frente a los chicos.

Miraba mucho las teclas del piano, tratando de hacer un repaso mental, recordar cada tecla, recordar la posición correcta de mis manos a la hora de tocar cada una de las teclas con delicadeza. Pasaron un par de segundo en que analizaba y hacia memoria de las lecciones que me impartía mi padre. Toque una tecla y después otra, tratando de recordar una de mis canciones favoritas, estaba fallando en los primeros intentos. Di un gran suspiro de desesperación, y volví a tocar las teclas, mientras cerraba los ojos para no perder la concentración, y no perder la sincronización de mis dedos sobre las teclas. El sonido perfecto del piano comenzó a dar vida, comenzaba a interpretar la canción “A Thousand Years” una canción que era interpretada por la voz hermosa de una mujer, pero era una de mis favoritas.


El sonido del piano que emitía, provoco que mi piel se estremeciera de satisfacción y de alivio, mientras que la melodía interpretada del piano empezó acompañarse de mi voz, algo desafinada por llevar tiempo sin practicar -Heartbeats fast…- hice la pausa requerida en esa parte de la canción, y continúe con la siguiente parte -Colors and promises How to be brave How can I love when I'm afraid to fall But watching you stand alone.- a cada instante que salía la letra de mis labios, le entregaba más pasión y sentimiento a la canción, esa sensación que no había sentido por varios años. Aún mantenía cerrando mis ojos, estaba totalmente entregado a la canción, lastima, que no amaba a alguien, sería perfecta la canción para dedicarla -All of my doubt Suddenly goes away somehow.- la melodía seguía y seguía, a la vez que estaba siendo acompañada de mi voz, sentía como mi alma se partía en dos al seguir con esta canción, muchos recuerdos llegaron de Rose, esto era una manera de sacar lo que aún sentía por ella, algo muy absurdo y tonto…

John S. Marston

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Re: Tiempos desesperados, medidas desesperadas [Beth]

Mensaje por Beth C. Puckerman el Miér Feb 01, 2012 10:34 pm

El día había sido más tranquilo de lo que había imaginado, casi nunca tenía problemas con mis alumnos pero el simple hecho de tener todo el tiempo un aula llena de ellos hacía que la duda siempre se planteara. Esa mañana había tenido la oportunidad de hablar con uno de los chicos menores que desde el comienzo del curso me había parecido callado y un poco alejado del resto del grupo. Pero luego de muchas idas y vueltas pude obtener algo de su confianza para que me confiese unos problemas familiares que desde hace unos años ocurrían en su casa, los cuales muchas veces le hacían no poder prestar atención en clase ni estudiar bien para las materias. Yo simplemente lo escuché, sabiendo que con tan poca información no podría ayudarlo de ninguna manera pero al mismo tiempo no quería presionarlo en ningún sentido, por lo que simplemente le dí un abrazo y lo felicité porque se animara a hablar, haciéndole prometer que nos veríamos otra vez para seguir hablando. Me sentía feliz por haber logrado ese avance en él, que mis esfuerzos de todo lo que iba del curso en tratar de que me diga algo sin atosigarlo hayan funcionado y que se haya abierto a mi pudiendo compartir algo de sus cosas conmigo y yo poder ayudarlo de alguna forma, aunque faltaba para tener la suficiente información. Pero no sólo me sentía feliz y eso era lo que me había alegrado el día, sino que el hecho de que él hubiese tenido el valor suficiente como para venir en un recreo y pedirme de hablar del tema hacía que en mí creciera un orgullo a ese chico, ya que no era nada fácil dejar al descubierto una parte de su vida que ocurría puertas para adentro de su casa y que el único que hasta el momento debía saber todos los detalles era él.

Por lo que nada de ese día que pudieran decir las profesoras en nuestra sala podía interferirme, solían ser chismosas y si ese día el chisme iba de mi o de cualquier otra persona yo no iba a estar ni enterada ni interesada ya que mis pensamientos corrían por ese chico y por todas las cosas que le faltaban decirme y que quería averiguar sin llegar al punto de que se inhibiera y no quiera contar nada más, pero intentar que se abra más. No hablé con los profesores que todos los días solía concurrir ya que simplemente mi mente estaba en otro lugar, y ni siquiera había hablado con Daniel y eso es mucho decir, siendo que desde chicos habíamos sido amigos y que ahora que nos habíamos vuelto a encontrar eramos como en los viejos tiempos, todo el tiempo hablándonos sobre cualquier cosa pero hablándonos, y ese día había sido la excepción ya que ni cruzaron palabra siendo que lo único que había hecho fue servirme un café bien cargado y mirar hacia la ventana en donde varios alumnos estaban riendo, simplemente para tener un lugar en donde fijar la vista. Claro que a todos los profesores que se me acercaron en ese tipo de almuerzo no les fui descortés sino que en el estado en que mi rostro se encontraba podían ver claramente que no estaba en la conversación que ellos me daban, sino muy lejos de allí, situandome en los pies de ese chico que debería estar pensando en las cosas que sucedían en su casa.

Estaba impartiendo clase a los alumnos de tercer año cuando mi celular comenzó a sonar y disculpándome con el curso, abrí el mensaje que era de Daniel y me sorprendí ya que en ese momento él también debería estar en clases, pero en ese mensaje me avisaba que se había suspendido la práctica diaria del Club Glee por diversos sucesos que le habían pasado a diferentes personas. El resto de la clase me quedé pensando en qué cosas les habrían pasado a cada uno de los integrantes de Club para que se diera de baja la clase programada para ese día... claramente no tardaría mucho en averiguarlo ya que mis ansias de querer saberlo todo y yo, haríamos que si no era esa noche, sería la mañana siguiente cuando llamara a cada uno de los miembros para preguntar porque el justificativo grupal para que se cancelara la práctica. No iba a ser un reto, simplemente me intrigaba saber qué les había pasado como para que ninguno haya podido ir. Me entristecía un poco el tema siendo que me gustaba terminar mis días en el colegio con una buena canción interpretada en grupo o individual, ya que era una buena forma de descargar tensiones o simplemente relajarse en un ámbito en el que todos disfrutábamos del arte del otro y expresábamos el propio para aprender y superarnos nosotros mismos (y claro, practicar para también superar a los demás en los intercolegiales, pero eso... eso es otra cosa).

Al salir del aula mis pies me guiaron a otra, a la sala de música en la que siempre impartíamos clases al grupo que justamente hoy se había excusado para no tener clases. Pero sabía internamente que no lo habían hecho simplemente para no tener clases, seguro que algo les había pasado o tenían algo que hacer para faltar todos injustificadamente. Pero me tomó por sorpresa el hecho de escuchar una melodía a metros de entrar al aula, una melodía seguramente interpretada por el piano que siempre usábamos en las prácticas, pero también una dulce voz acompañaba a esas notas bien-sonantes, una voz que nunca antes había oído o por lo menos no cantando, por lo que descartaba que fuera algún integrante de New Directions. Pero mi sorpresa fue mayor aún al asomar la cabeza al salón y ver John, el profesor de biología pero que lo conocía más por ser el entrenador del equipo del colegio, no habíamos hablado demasiado habíamos tenido alguna que otra vez un cruce de miradas pero nada demasiado memorable y es raro viniendo de mi que casi siempre hablaba con todo el mundo hasta el hartazgo. No sabía que hacer, si quedarme o si irme como si nada hubiese pasado ya que él no me había notado o eso parecía. Me decanté por la primer opción y esperé a que la música acabase recostada sobre el marco de la puerta del salón. Cuando las últimas notas abandonaron sus dedos, aplaudí con una sonrisa en mi rostro, había sido increíble. "No sabía que querías unirte al Club Glee, John. Fue impresionante" susurré con diversión la primera parte y la segunda con admiración por la melodía recientemente escuchada. No sabía de sus dotes, bueno, tampoco sabía mucho de él. "Tienes un lindo tono de voz" le dije mientras me acercaba al piano en donde él había estado tocando, pensando en que seguramente nuestras voces quedarían linda en alguna canción y que habría que comprobarlo juntos.


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Re: Tiempos desesperados, medidas desesperadas [Beth]

Mensaje por John S. Marston el Jue Feb 02, 2012 6:55 pm

Mis dedos no dejaban de bailar y moverse sobre las teclas del piano, acompañado de mi voz algo desafinada, por el tiempo, y aparte gastada por los gritos que daba a los chicos del equipo de futbol. Me ardía ligeramente la garganta a la hora en que decía una palabra cantando, pero a la vez servía como una especie de sedante, que me hacía sentir bien, relajado… cosa que nadie antes lo había logrado, bueno solo el alcohol (Que por cierto odiaba, pero era el único sedante que tenía en mis “momentos”). Ya había olvidado completamente lo bien que me sentía de adolescente y de pequeño a la hora de tocar el piano, siempre lo hacía en compañía de mi padre. El siempre fue mi único espectador, no estaba muy acostumbrado a quelas personas me escucharan tocar e interpretar una canción en piano, en esos aspectos era bastante tímido a la hora de demostrar el poco talento que tenía en la música, las pocas personas que me escuchaban decían que era bastante bueno, pero para mí solo era un intento de músico, que solo usaba el piano y su voz como una especie de tranquilizante, que me reconfortaba tanto como física como mentalmente. Sentía que a cada tecla que pulsaba y sonaba mi padre estaba conmigo, hay detrás de mi corrigiéndome siempre, tantos recuerdos de él y yo me llegaban en esos momentos, esto daba la prueba que aún dependía bastante de él, el seria mi punto de apoyo en estos momentos tan duros que estoy pasando, pero no está y debo levantarme solo de este duro golpe. Sé que es muy difícil intentar salir adelante después de que crees tener al amor de tu vida contigo, y toda esperanza e ilusión se iban de golpe, hubiera deseado tantas veces haber muerto, que esa bala que entro en mi hubiera terminado con mi vida de una vez. Ok lo admito estoy muy deprimido, no se nota pero por dentro estoy muy destrozado.

Mis dedos aún se deslizaban por las teclas del piano, e iban acompañadas de mi voz, hasta que termine la última parte del fragmento de la canción que estaba interpretando hasta que escuché unos aplausos detrás de mí. Me encogí de hombros y cerré los ojos con fuerza, e hice un gesto de desagrado, no quería llamar la atención pero sabía que eso sería algo prácticamente imposible. No quería voltear, no tenía ni la mina idea de quien se trataba, aunque lo más lógico era que fuera Beth, Daniel o algunos de los chicos del Club Glee. Esto demostraba lo apenado que estaba, solo deje de tocar el piano y mantuve mi mirada fija sobre las teclas del piano bastante apenado, hasta que una dulce voz se escucho, supongo que era de Beth, no creo que Daniel tenga una voz tan linda… pfff que cosas ando pensando en estos momentos, ando completamente en shock, creo que esto confirmaba el pánico escénico que tenia al mostrar mi talento con la música. Algo positivo de esto era que por lo menos fueron aplausos y no un abucheo o un grito “coqueto” que diga: Que haces aquí!? Sal ahora mismo! Va una broma más que me hacía a mí mismo, en realidad no esperaba lo último de ella, no tenía mucho de conocerla, solo unas cuantas miradas que cruzaba con ella, bueno lo admito, me llamaba bastante la atención, era de las veces que la miraba y le decía un cumplido en mi mente, y aparte no era alguien muy hablador, si bromista, pero no hablador.

Cuando escuche su voz, trate de calmarme, y respire profundamente para volver a la calma, y dar una explicación del porque estaba aquí, no iba a decir la verdad, aparte no me gustaba mucho contar mis problemas y apenas la conocía apenas entablábamos una charla y como para empezar a contar mis tragedias, no sería algo precisamente educado o algo así –Ammmm… perdón por entrar, puedo explicar porque estaba aquí. Es que escuche que alguien estaba aquí, y se supone que todos los estudiantes están en sus salones y bueno entre para ver quién era y no había nadie, mire el piano y quería verificar si ese “alguien” no le había hecho nada…- Perfecto John, de viste de ver como uno de los hombres más torpes y sin duda uno de los que menos saben decir mentiras, ni para por lo menos salvarse el pellejo. Un auto advertencia que me hacía –Bueno ¿tú crees que pueda entrar al Club Glee?, ya seré honesto, vine para hacer una audición.-dije en un tono de broma. Siempre que estaba en alguna situación que me resultaba penosa, siempre decía bromas , para por lo menos sentirme mejor y hacerla reír, y bueno si ella reía ya no me vería tan tonto –Gracias, por decirle linda a mi voz tan desafinada.- otra broma para intentar no verme tan tonto, ya lo era pero por lo menos terminar siendo un tonto con estilo de humor –Enserio disculpas por entrar… si quieres me voy ahora mismo, prefiero echarme a mí mismo.- wow estoy en racha, cuatro tonterías dichas seguidas en menos de 5 minutos, debería ganarme algún de especie de record. Cuando se acerco, hacia el piano donde estaba sentado, me incorpore de pie, y pensaba tomar rumbo hacia mis cosas para retirarme, antes de terminar haciendo más el ridículo frente a ella.

John S. Marston

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Re: Tiempos desesperados, medidas desesperadas [Beth]

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